07/09/2026
Muchas veces escucho esta frase en terapia y, de la mano percibo el deseo de “quitar o eliminar” la experiencia, la sensación, la emoción asociada. Creo que hemos asociado la palabra “sanar” con la ausencia de incomodidad o de todas esas esas emociones que no nos gustan, como que si al sanar lográramos una versión que ya no se enoja, no se detona, no recuerda… y eso no es posible. Sanar no es la ausencia de malestar, sanar es identificar el malestar, abrazarlo y enfrentarlo diferente. Porque muchas veces en el afán de ya no querer sentir eso que no nos agrada, recurrimos a conductas que más nos dañan: evitamos, compensamos, cedemos…
La verdadera “sanación” viene de abrazarme con todo lo que soy, lo que he vivido, lo que he hecho y lo que siento, y acompañarme en las subidas y bajadas de la vida procurando no herirme más, no castigarme, no ignorarme.
Sanar implica tener una buena relación contigo mismo.
Si quieres aprender a hacerlo, escríbeme por mensaje directo.