19/08/2026
Después de una experiencia traumática, el peligro puede haber terminado… pero el sistema nervioso puede continuar comportándose como si todavía tuviera que protegerte.
A esto podemos llamarlo hiperactivación.
Puede manifestarse como estar constantemente alerta, sobresaltarse con facilidad, sentir irritabilidad, dificultad para relajarse, pensamientos acelerados, problemas para dormir o una sensación persistente de que “algo malo va a pasar”.
No significa que estés exagerando, que seas demasiado sensible o que simplemente “no sepas controlar tus emociones”.
Muchas veces, es un sistema de protección que aprendió a mantenerse preparado para detectar cualquier amenaza.
El problema aparece cuando esa alarma continúa encendida incluso cuando el peligro ya no está presente.
Sanar el trauma no consiste solamente en recordar lo ocurrido. También implica ayudar al cuerpo y al sistema nervioso a aprender que, en el presente, puede existir seguridad.
Comprender lo que te sucede es un primer paso para dejar de luchar contra ti mismo y comenzar a acompañarte con mayor compasión.
La terapia puede ayudarte a reconocer estas respuestas, comprender su origen y desarrollar formas más saludables de regularlas 💞