19/07/2026
Cuando JM hace una travesura yo le pregunto qué pasó, y a veces alcanzo a ver algo antes de que conteste… es un instante chiquitito donde su primer impulso es esconder lo que hizo… no llega todavía a ser una mentira. Es más bien un micro repliegue… casi imperceptible.
Cuando lo noto hago una pausa, porque sé que lo que me juego en ese momento no es cosa menor…
Me explico…
Resulta que lo que JM está midiendo en ese medio segundo no es qué tan grave estuvo lo que hizo… sino cómo me voy a poner yo. Entonces, si mi energía viene con juicio, o con culpa, o con ese tonito de "otra vez"… lo que me va a decir ya no va a ser lo que pasó, sino la versión que él calcula que yo quiero escuchar o que no me va a hacer enojar.
Parece algo menor, pero en realidad es en esos momentos donde se construye nuestra relación en términos de confianza y sostén.
Cuando noto su micro repliegue, reviso…. Qué estoy transmitiendo, cómo estoy respirando, si de verdad puedo escuchar lo que me va a decir sin alterarme. Y trato de moverme hacia la aceptación mientras escucho la respuesta.
No siempre me sale, la verdad…
Pero cuando me acuerdo de hacerlo, JM me cuenta cosas que de otra manera no me habría contado. Y no es porque yo sea mejor mamá en ese momento… es que en ese momento soy un lugar más seguro. Un lugar que no se siente amenazador o que no pone en riesgo nuestro vínculo.
Yo pensaba que la honestidad se enseñaba hablando de honestidad. O que era algo que se podía exigir… Y no. Se enseña en ese micro segundo… En cómo reaccionamos cuando nos dicen algo que nos cuesta escuchar.
Y esto aplica para niñxs, adolescentes, jóvenes y adultos…
Me quedo pensando en cuántas veces lo que llamamos "me mintió"… era en realidad "no se sintió seguro conmigo".
Mariana