22/05/2026
¿Cómo saber si esas "pequeñas diferencias" en tu hijo son señales de autismo?
Entre el primer y el tercer año de vida, nuestros hijos crecen a pasos agigantados. Es justo en esta etapa donde las primeras señales del autismo se vuelven más visibles.
Sé que leer sobre esto puede asustar, pero como psicoterapeuta infantil te lo digo de corazón: conocer estas señales no es para alarmarte, es para darte el poder de ayudar a tu pequeño a tiempo.
¿Por qué estos años valen oro?
Entre los 18 y los 24 meses, el cerebro de los niños tiene una capacidad asombrosa para moldearse (plasticidad cerebral). Como el autismo es un espectro, cada niño procesa el mundo de forma única. Si apoyamos su desarrollo ahorita que su cerebro es tan flexible, los resultados en su lenguaje y socialización son increíblemente positivos.
Aquí te comparto 5 señales clave explicadas de forma sencilla:
1. No señala para compartir contigo
Señalar es la primera forma de decirte: "¡Mira lo que encontré!". Un niño pequeño suele señalar el pachón porque quiere agua (eso es pedir). Pero la alerta está si no señala para compartir su alegría (por ejemplo, ver un perrito en la calle, voltear a verte con emoción y señalarlo con su dedito). Si este vínculo a través de la mirada compartida no aparece hacia los 14 meses, es momento de prestar atención.
2. Palabras que un día estuvieron y luego desaparecieron
Si tu hijo ya decía palabras claras como "mamá", "agua" o "más" y, de repente o poco a poco, dejó de decirlas, eso requiere atención. Perder una habilidad que el niño ya dominaba nunca es parte del desarrollo esperado. Olvidemos el mito de "ya va a soltar la lengua en el colegio"; lo ideal es consultar para quedarnos tranquilos.
3. Una forma diferente de jugar
A esta edad, los niños juegan a "hacer de cuenta" (darle de comer a un peluche). Un pequeño en el espectro suele enfocarse más en los detalles de los objetos: en lugar de rodar un carrito, lo voltea para ver girar las llantas por mucho tiempo, o pasa horas alineando juguetes en una fila perfecta. No es un capricho; es su manera de organizar su entorno.
4. Movimientos corporales repetitivos
¿Aletea sus manos cuando está muy feliz o enojado? ¿Se balancea, camina de puntitas o gira sobre sí mismo constantemente? Esto no es una manía. Los niños usan su propio cuerpo para "acomodar" lo que sienten. Si están muy emocionados o abrumados, estos movimientos los ayudan a calmar y autorregular su sistema nervioso.
5. El mundo se siente "demasiado fuerte"
Imagina que el volumen del mundo estuviera al máximo todo el tiempo. Para muchos pequeños, los ruidos de la licuadora o los cohetes causan pánico real. También pueden rechazar texturas de ropa o ciertas comidas (selectividad alimentaria), o entrar en crisis al cortarles el cabello. No es un berrinche por malcriadez; es un sistema nervioso saturado pidiendo auxilio.
Mamá, papá: Confía en tu intuición 💛
Es común escuchar el consejo de "dale tiempo, cada niño lleva su ritmo". Pero en el neurodesarrollo, esperar a ver qué pasa tiene un costo muy alto.
Tú pasas las 24 horas con tu hijo y conoces sus rutinas. Si sientes en el corazón que algo necesita una guía experta, confía en lo que observas. Buscar ayuda no es poner una etiqueta limitante; es conocer su forma única de ser para darle las herramientas que necesita para florecer.
En BRISA MENTAL realizamos evaluaciones lúdicas, respetuosas y especializadas (con el protocolo certificado ADOS-2) para identificar el perfil de tu hijo desde los 12 meses de edad. ¡Estoy aquí para acompañarlos!
📌 Este contenido es de carácter informativo y psicoeducativo; no reemplaza una consulta clínica formal.