28/05/2026
Hoy quiero contarles algo que pasó hace unos días en mi consultorio.
Llegaron unos papás muy preocupados porque en el pre kinder les habían comentado que su hijo presentaba algunos comportamientos “extraños” para su edad.
Mientras hablábamos, el papá me decía constantemente:
“Doctora… pero yo era igual cuando era niño.”
Y entonces le expliqué algo que hoy también quiero compartirte a ti:
El pre kinder y el kinder son etapas MUY importantes en el desarrollo infantil.
¿Por qué? Porque es la primera vez que los niños salen de su entorno familiar y conviven diariamente con otros 10, 15 o 20 niños de su misma edad.
Y ahí ocurre algo muy valioso:
las maestras tienen un punto de comparación real sobre conductas, lenguaje, juego, socialización, atención y desarrollo.
En casa muchas veces no vemos ciertas señales… no porque los padres “no sepan”, sino porque el amor también normaliza.
Normalizamos que:
* “ya hablará después”
* “solo come dos alimentos pero así es él”
* “no le gusta convivir”
* “es muy inquieto porque salió al papá”
* “siempre corre, nunca se cansa”
Y aquí viene algo todavía más fuerte:
Muchos papás descubren su propio diagnóstico a través del proceso de evaluación de su hijo.
Porque durante años crecieron escuchando:
“eres raro”,
“eres distraído”,
“eres intenso”,
“eres tímido”,
“eres malcriado”.
Cuando en realidad había algo más detrás que nunca fue atendido.
Entonces:
Confíen en las maestras de preescolar.
Escuchen cuando una escuela les orienta desde el amor y la observación profesional.
Y también respiren…
porque NO todo significa un trastorno.
A veces hablamos de:
* desorganización sensorial,
* dificultades de lenguaje,
* inmadurez en el desarrollo,
* problemas emocionales,
* falta de límites,
* o simplemente necesidades diferentes de aprendizaje.
Detectar temprano no es etiquetar.
Detectar temprano es acompañar mejor.
Porque en este mundo cabemos todos…
algunos con adaptaciones, pero cabemos todos