09/06/2026
Tratamientos para la "mala a actitud" en la historia.
Texto de Julia Llórente.
En la década de 1930, si una mujer era considerada "deprimida" o si ella "no estaba tomando el cuidado adecuado de su marido", era legal ser enviada a una sala de psiquiatría para un ajuste de actitud completo. La foto muestra un tratamiento usado para condicionar a una mujer a llevar siempre una sonrisa. Los expertos creían que si una mujer se veía sonriendo, se volvería práctica y natural, y ella estaría "curada".
Existe un discurso actual, el de "piensa en positivo" para mejorar, que no se aleja tanto de aquellas técnicas, lo que llamaríamos psicotrampas, prácticas de autoengaño. Un mito moderno que viene de esta filosofía americana del “piensa positivo y todo irá bien”. No es nada nuevo, es algo que ya se había propagado en la década de los sesenta con la generación beat o la new age, y ahora con las filosofías tibetanas y el “piensa y produce”, unido su vez a esa absurda ley de las atracciones que, con todo su montaje mediático, genera decepciones a sus adeptos y suculentos ingresos a sus guías "carismáticos" y millonarios.
Pensar en positivo para superar el dolor produce el efecto contrario. Decir a una persona que está deprimida que piense en positivo lo único que se obtiene es que se deprima aún más, con la consiguiente sensación de fracaso e impotencia. No se debe acallar el síntoma. Muchas personas están tristes porque se esfuerzan en ser tan felices como dictan las normas de este siglo de la imagen y los malestares competitivos, donde la envidia y el ansia de poseer van de la mano. Otro asunto bien distinto sería el optimismo, ¡cuando las cosas ya van bien!, como proyecto de que puedan ir aún mejor; pensar en positivo ante situaciones trágicas hace que eso vaya todavía a peor.