21/07/2026
Hay algo que aparece cuando algo grande termina.
Ver a Scaloni pedirse tiempo, hablar de lo difícil que es seguir después de un ciclo así, mostrar la emoción sin filtrarla, es una escena clínica en tiempo real sobre algo que pocas veces se nombra: el duelo por lo cumplido.
En psicología del deporte existe un fenómeno bien documentado que se llama “post-achievement blues” o “post-Olympic depression”. Aparece cuando una persona atraviesa años sosteniendo una meta enorme y cuando finalmente la alcanza, se queda con el sistema entero organizado alrededor de algo que ya no existe (En este caso el objetivo no necesariamente esta puesto en ganar la copa, si no en tener una buena gestion). Aparece agotamiento acumulado que hasta ese momento no se podía sentir. Aparece la pregunta de qué hacer con la identidad que se armó alrededor del objetivo. Y aparece un duelo particular: el duelo por el grupo humano con el que se compartió esa intensidad.
Este fenómeno excede al deporte. Aparece en cualquier persona que cumple un ciclo importante. Terminar una tesis. Cerrar un proyecto grande. Jubilarse. Mudarse después de años. Disolver una sociedad. Terminar de criar. Cuando la meta que estructuró la vida durante años se cumple (Ser el DT de la selección y tener dos buenas campañas) llega con una calma extraña, un cansancio profundo y muchas veces tristeza.
Todo eso es señal de que hay un cierre que necesita ser procesado con calma.
Lo que hace Scaloni al pedir tiempo también es una lección: los cierres importantes no se procesan mientras todo sigue. Necesitan silencio para poder empezar a integrarse.
Si estás atravesando algún cierre, una etapa que termina, un grupo que se disuelve, una meta que se cumplió y ahora te deja rara, y estás sintiendo cosas difíciles de nombrar, es esperable, dale tiempo, paciencia y acompañamiento si lo necesitas que poco a poco las cosas van acomodándose.