18/07/2026
Hay enseñanzas que uno entiende con el tiempo.
Desde pequeño, mis padres me enseñaron a cuidar de los demás sin esperar nada a cambio. Me enseñaron que dar tiene más valor que recibir y que servir es una de las formas más grandes de amar.
Con los años entendí que esa forma de ver la vida también terminaría definiendo mi profesión.
Hoy, al cumplir un año más de vida y acercarme al final de mi formación como cirujano plástico, siento más claro que nunca el camino que quiero recorrer. No quiero medir mi vida por los años que cumpla, sino por las personas que pueda impactar positivamente, una a la vez.
Porque entendí que, para cuidar verdaderamente de otros, primero hay que aprender a vivir en plenitud uno mismo.
Vivir con gratitud. Vivir con empatía. Vivir con propósito. Vivir con la humildad de saber que siempre hay algo nuevo por aprender.
No quiero ser un cirujano que solo opera. Quiero ser una persona que vive con el corazón en lo que hace para poder cuidar mejor a quienes ponen su confianza en mis manos. Ese es el compromiso que renuevo hoy: seguir creciendo como ser humano para servir mejor como médico; seguir preparándome para ofrecer no solo una cirugía, sino tranquilidad, confianza y esperanza.
Con la guía de Dios, quiero dedicar mi vida a cambiar otras vidas, una persona a la vez.
Gracias a quienes han caminado conmigo hasta aquí.
Lo mejor está por venir.