19/01/2026
La lactancia materna exclusiva es reconocida mundialmente como el estándar de oro para la nutrición de los lactantes menores de 6 meses, ya que aporta macronutrientes esenciales y una gama completa de biomoléculas.
A su vez, la lactancia implica una comunicación bidireccional en la que el lactante puede contribuir a la salud mamaria materna. Los avances recientes revelan que el drenaje inadecuado de la leche o la presión intraductal excesiva pueden desencadenar respuestas inflamatorias localizadas, que incluyen obstrucción ductal, mastitis no infecciosa y abscesos mamarios.
En la mastitis y los abscesos, la succión del bebé es la forma más efectiva para vaciar los conductos obstruidos y reducir la inflamación a través de diversos mecanismos. La succión neonatal desencadena vías neuroendocrino-inmunitarias clave que involucran a la oxitocina (OXT); esta hormona con propiedades inmunomoduladoras y antiinflamatorias regula negativamente citocinas proinflamatorias, permitiendo que la glándula mamaria afronte el estrés y se adapte con el paso del tiempo. En este mecanismo también hay contribución de la prolactina (PRL).
Eso no es todo; la literatura propone otras vías de protección en el tejido mamario. Hasta hace poco, se creía que la transmisión de microbiota solo era del pecho al lactante; sin embargo, la succión y la saliva del neonato otorgan microorganismos orales que estimulan a péptidos antimicrobianos, induciendo respuestas inmunitarias locales y conformando la microbiota mamaria. La lactancia es un diálogo fisiológico bidireccional.
La simbiosis madre-hijo: una nueva perspectiva sobre el papel del recién nacido en la salud mamaria materna.
Guillén Morales, D. de J., Cruz Cortés, I., Sosa-Velazco, T. A., y Aquino-Domínguez, A. S. (2025)