24/04/2022
La Cuenca de México se formó luego de cincuenta millones de años de intensa actividad volcánica asociada a numerosos y extensos hundimientos tectónicos. En los últimos 700 000 años, la principal actividad volcánica ocurrió en el sur; las potentes erupciones de lava del Chichinautzin obstruyeron el drenaje que iba al río Balsas y transformaron los valles en una cuenca cerrada de unos 9 600 km2. Para el Posclásico (1000 - 1521 d.c.), ésta tenía siete lagos de diferente tipo, altimetría y tamaño: Apan, Techac, Tecocomulco, Zumpango, Xaltocan, Texcoco y Chalco-Xochimilco.
Los primeros tres eran independientes, Texcoco, Zumpango y Xaltocan eran salobres y el de Chalco-Xochimilco era dulce; todos vertían sus excedentes en el lago de Texcoco.
Fue en unos islotes de la zona central del lago de Texcoco donde se asentaron Tlatelolco y Tenochtitlan, ciudades después conocidas en conjunto como “Isla de México”. La fundación de estas ciudades sobre los islotes al interior del lago con nivel más bajo las hizo susceptibles de constantes y peligrosas inundaciones. Esto ocasionó el desarrollo de obras para el control de las aguas, las que conformaron el complejo sistema que observaron los españoles a su llegada a la Cuenca de México. Ese sistema incluía calzadas, calzadas-dique, diques, canales, suelos creados de forma artificial con fin habitacional o productivo (chinampas), puentes y embarcaderos, entre otros elementos.
Fuente: Carballal Statedtler, Margarita, María Flores Hernández, “Elementos hidráulicos en el lago de México-Texcoco en el Posclásico”, Arqueología Mexicana núm. 68, pp. 28-33.