25/11/2022
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A veces, como hijos, asumimos problemas, guiones de vida complicados o enfermedades, con la idea mágica, fantasiosa, de que así ayudamos a nuestros padres o a otros anteriores de nuestro sistema familiar. Para un hijo, lo más difícil de soportar es que los padres no estén bien, o sufran, o carguen con culpas, p***s o duelos, o no deseen vivir o no estén bien sujetos a la vida. En general, en lugar de respetar estos hechos, se implican en ellos y los imitan. Por lealtad y amor profundo a ellos dicen, por ejemplo: «ya que tú no pudiste ser feliz al lado de tu marido, yo tampoco lo seré», o «prometo serviros a vosotros antes que crecer», o «prefiero morir yo antes que tú», o «te sigo en tu alcoholismo», etcétera. Éste es el tipo de cosas que abordamos en el trabajo de las Constelaciones Familiares, y lo hacemos porque a veces, para poder orientarnos plenamente hacia nuestra relación de pareja, es preciso resolver unos cuantos asuntos.
Joan Garriga
Del libro El buen amor en la pareja