04/09/2026
Masacre en Atizapán, evita que te pase a ti👇🏻
Hay víctimas que pueden señalar a su agresor. Pueden narrar lo ocurrido, describir una amenaza, identificar un lugar, explicar una secuencia de hechos y acudir personalmente ante una autoridad.
Un perro no.
Un perro puede defender a su familia , esconderse, temblar, intentar escapar, desarrollar miedo, cambiar radicalmente su comportamiento o llegar a una clínica veterinaria con lesiones que cuentan una historia que él jamás podrá declarar.
Y precisamente por eso existe una pregunta que la sociedad debería hacerse con mucha más seriedad:
¿Qué ocurre cuando la primera víctima de la violencia no tiene voz jurídica para contar lo que le hicieron?
La imagen de la recién asesinada Nala debería servir para producir la capacidad de reconocer una señal.
Porque durante décadas, la crueldad contra los animales fue tratada como un asunto menor, doméstico o anecdótico. Una patada podía convertirse en “una forma de corregirlo”. Un golpe, en “disciplina”. Un animal lesionado, en “un problema de mascotas”.
Sin embargo, la criminología contemporánea ha obligado a modificar esa mirada.
El propio FBI incorporó desde 2016 la crueldad animal a su sistema nacional de registro de delitos, incluyendo categorías como negligencia grave, abuso intencional o tortura, abuso organizado y abuso sexual. No porque cada persona que maltrata a un animal vaya necesariamente a cometer un homicidio, sino porque la violencia contra los animales constituye información criminológicamente relevante.
Ese cambio de perspectiva es fundamental.
Porque una sociedad inteligente no espera a que exista una segunda víctima para comenzar a preguntarse qué significaba la primera.
La primera barrera contra la prevención puede ser una palabra aparentemente inocente: solo…
-Solo es un perro.”
-Solo fue una patada.
-Solo fue un golpe.
-Solo lo asustó.
-Solo lo dejó encerrado.
-Solo lo abandonó.
La palabra parece pequeña, pero psicológicamente puede cumplir una función enorme: reduce el valor de la víctima y, con ello, reduce la urgencia de intervenir.
La conducta basta para empezar a investigar. 👁️
La crueldad animal puede tener diferentes motivaciones: control, castigo, retaliación, desplazamiento de hostilidad, entretenimiento, búsqueda de sensaciones, presión de grupo, aprendizaje social o ausencia de una provocación clara, entre otras.
Una revisión de la literatura subraya precisamente que no existe una explicación única y que cada caso debe analizarse dentro de su contexto psicológico, social y criminológico.
Esta distinción es esencial.
“¿qué conducta observamos, por qué ocurrió, se ha repetido, contra quién, en qué contexto y qué otros indicadores existen?”
El agresor no necesariamente selecciona a la víctima porque sea “mala”, peligrosa o responsable de algo.
En determinados patrones de violencia, la vulnerabilidad es precisamente lo que vuelve atractiva a la víctima.
Un animal doméstico depende de las personas para obtener alimento, refugio, atención veterinaria y seguridad. No puede abandonar fácilmente una casa, acudir a una fiscalía, contratar representación jurídica o explicar públicamente lo ocurrido.
Existe una asimetría radical de poder.
Y la violencia puede aprovecharla.
La literatura criminológica ha identificado entre las posibles motivaciones de crueldad el control, la intimidación, la retaliación, el desplazamiento de hostilidad y la utilización del animal como instrumento contra otra persona.
Una revisión sistemática encontró una asociación consistente entre maltrato animal y violencia entre humanos sin importar el rol/ relación , y documentó que el animal puede convertirse en un mecanismo de control, coerción o intimidación debido al vínculo afectivo que la víctima humana mantiene con él.
En los estudios incluidos, la prevalencia reportada de maltrato animal dentro de hogares con violencia fue considerablemente elevada, aunque las cifras varían ampliamente según población y metodología.
El mensaje es devastadoramente sencillo:
A veces no golpean al perro porque el perro sea el verdadero objetivo. Lo golpean porque saben lo que significa para alguien más.
El animal puede convertirse entonces en una víctima directa y, simultáneamente, en una herramienta de violencia contra otra persona.
Una conducta problemática detectada a tiempo abre una posibilidad de intervención que desaparece cuando la sociedad decide mirar hacia otro lado.
La investigación contemporánea sobre personas que han ejercido crueldad animal ha encontrado asociaciones con variables como callousness —insensibilidad o indiferencia afectiva—, dificultades de control de impulsos y búsqueda de sensaciones.
Un estudio de gran tamaño publicado en 2025 encontró además asociaciones entre maltrato animal y clima familiar violento, dificultades de autocontrol, búsqueda de sensaciones y menor vinculación social.
Esto nos permite comprender algo fundamental:
La violencia rara vez es una sola pieza.
Es un sistema.
La impunidad no es ausencia de respuesta: también es información social.
Le comunica al agresor y a los espectadores cuáles son los límites reales.
🦋 El peligro de esperar al crimen perfecto👇🏻
Existe una fantasía social profundamente arraigada: creemos que debemos esperar una prueba espectacular para actuar.
Una muerte.👉🏼Una lesión gravísima.👉🏼Una amenaza explícita.👉🏼Un video.👉🏼Un segundo ataque.
Pero la prevención funciona al revés.
La prevención busca información antes del desenlace.
Por eso la crueldad animal puede tener importancia criminológica aunque no sea una profecía.
El FBI señala expresamente que la investigación sobre la relación entre crueldad animal y violencia humana puede ayudar a identificar asociaciones con otros delitos y orientar recursos, capacitación e investigación policial.
La lógica es sencilla:
No necesitamos saber con certeza qué hará alguien mañana para reconocer que lo que hizo hoy merece investigación.
En Ciudad de México, el cambio jurídico es especialmente importante.
El Código Penal vigente contempla delitos de maltrato o crueldad contra animales no humanos. El artículo 350 Bis establece sanciones para actos dolosos que causen lesiones, daño o alteración de la salud del animal; el artículo 350 Ter contempla p***s mayores cuando la conducta provoca la muerte y prevé incrementos cuando se utilizan métodos que prolongan gravemente el sufrimiento.
Además, la legislación contempla el aseguramiento de animales que pudieran encontrarse bajo el cuidado o resguardo de una persona responsable de estos delitos.
Y existe otro cambio conceptual fundamental: el maltrato animal en la capital ha avanzado hacia un modelo en el que la denuncia no debe depender exclusivamente de que el tutor del animal sea quien intervenga; el Congreso capitalino ha señalado la persecución de oficio de estos delitos como parte de las reformas adoptadas.
En 2025, además, un tribunal colegiado publicó una tesis aislada que sostuvo que, en Ciudad de México, los animales tienen derechos que pueden ser judicializados como seres sintientes.
No estamos hablando, entonces, solamente de sensibilidad.
Estamos hablando de política pública, derecho, prevención y seguridad.
La prevención siempre llega antes que la tragedia.
La frontera que debemos aprender a identificar está entre violencia tolerada y violencia intervenida.
Porque cuando una sociedad permite que alguien descargue su ira contra un ser incapaz de defenderse, no está resolviendo el problema.
Está enseñando algo.
❌ Que la fuerza puede sustituir al diálogo.
❌ Que la vulnerabilidad puede convertirse en permiso.
❌ Que quien no puede hablar vale menos.
❌ Que mientras no haya sangre humana, podemos mirar hacia otro lado.
Y eso es precisamente lo que debemos rechazar. ✅
La conclusión responsable está justamente en medio de esos dos extremos:
no convertir una señal en una sentencia, pero tampoco convertir una señal en silencio.🔇
La víctima no necesita comprender nuestras leyes para que nosotros tengamos la obligación de comprenderlas.
La sociedad adulta tiene una responsabilidad que el animal no puede asumir.
Y, sobre todo, intervenir antes de que la violencia escale, porque cada acto de violencia deliberada contra un ser vulnerable nos proporciona información sobre una conducta que no debemos normalizar.
El silencio no vuelve inocente a la violencia.
Y una sociedad que aprende a escuchar las alarmas tiene una oportunidad que una sociedad que espera las tragedias ya perdió.
No esperemos a que la víctima pueda hablar para decidir que merece ser escuchada.
📚 🐶👇🏻
Federal Bureau of Investigation (FBI). The Link Between Animal Cruelty and Human Violence. Explica la incorporación de la crueldad animal al NIBRS y su relación investigativa con violencia interpersonal. FBI — The Link Between Animal Cruelty and Human Violence
Federal Bureau of Investigation. Tracking Animal Cruelty. Información sobre la incorporación de los delitos de crueldad animal al sistema NIBRS. FBI — Tracking Animal Cruelty
Cleary, M. et al. (2021). Animal abuse in the context of adult intimate partner violence: A systematic review. Aggression and Violent Behavior, 61, 101676. Revisión sistemática sobre maltrato animal y violencia de pareja
Longobardi, C. & Badenes-Ribera, L. (2019). The relationship between animal cruelty in children and adolescent and interpersonal violence: A systematic review. Aggression and Violent Behavior. Revisión sistemática sobre crueldad animal y violencia interpersonal
Gullone, E. / literatura revisada sobre perpetración adulta. Adult-Perpetrated Animal Abuse: A Systematic Literature Review. PubMed — Adult-Perpetrated Animal Abuse
Monsalve, S., Ferreira, F. & Garcia, R. (2017). The connection between animal abuse and interpersonal violence: A review from the veterinary perspective. Research in Veterinary Science, 114, 18–26. PubMed — Animal abuse and interpersonal violence
Bright, M. A. et al. (2018). Animal cruelty as an indicator of family trauma: Using adverse childhood experiences to look beyond child abuse and domestic violence. Child Abuse & Neglect. PubMed — Animal cruelty and family trauma
Leary, T., Southard, L., Hill, J. & Ashman, J. (2017). The Macdonald Triad Revisited: An Empirical Assessment of Relationships between Triadic Elements and Parental Abuse in Serial Killers. North American Journal of Psychology, 19(3), 627–640. Florida Gulf Coast University — estudio sobre la llamada tríada de Macdonald
Gillespie, S., Jones, A. & Garofalo, C. (2023). Psychopathy and dangerousness: An umbrella review and meta-analysis. Clinical Psychology Review. PubMed — Psychopathy and dangerousness
Kellert, S. R. & Felthous, A. R. Investigación clásica sobre las motivaciones de la crueldad animal, posteriormente revisada y discutida en literatura criminológica contemporánea. Revisión académica sobre motivaciones y violencia interpersonal
Congreso de la Ciudad de México / Código Penal para el Distrito Federal, versión con última reforma publicada el 24 de diciembre de 2025, particularmente artículos 350 Bis y 350 Ter. Código Penal vigente consultado en PAOT
Suprema Corte de Justicia de la Nación. Tesis aislada 2031508, publicada en noviembre de 2025: Seres sintientes en la Ciudad de México. Los animales tienen derechos que pueden ser judicializados. Semanario Judicial de la Federación — Registro 2031508