Pediatría - Dr. Christian J. Alatorre Orenday

Llamar Cómo llegar Página web Contactar con el consultorio

Pediatría - Dr. Christian J. Alatorre Orenday 🔹Consultorio pediátrico.
🔶Urgencias 24 horas
🔹Certificados médicos
🔶Aplicación de vacunas en consultorio
🔹Control del niño sano

Un día notas una manchita blanca y seca en la piel de tu hijo o en tu rostro. No duele, no pica, pero ahí está. Y lo pri...
02/07/2026

Un día notas una manchita blanca y seca en la piel de tu hijo o en tu rostro. No duele, no pica, pero ahí está. Y lo primero que piensas es: ¿será algo grave? ¿se le va a quitar? ¿tendrá que vivir con esto?

La pitiriasis alba es una condición benigna (sí, por suerte no es peligrosa), que se manifiesta como manchas claras y secas en la piel, con bordes difusos, como si el color se hubiera desvanecido poco a poco. Es muy común en la infancia, especialmente en niños con piel sensible o seca, aunque los adultos tampoco están exentos.

02/07/2026

Ayer les dije que hoy les explicaba cómo está eso de los límites.
Primero: entender qué límite significa límite.

Veamos: los límites de la cancha de futbol son las línea de meta y las laterales, ¿no?
Ni el árbitro las extiende. Hasta ahí llega el campo. No se alarga según el humor que andes o si es domingo o día festivo. Son los límites.

Bueno, pues en la crianza los límites son lo mismo.

Habiendo entendido esto (espero), va:

Los límites empiezan desde el nacimiento, pero la forma de ponerlos cambia conforme madura el niño. (Las canchas infantiles son más chicas).

No te esperes a que “entienda”.

Un error frecuente es creer que “como todavía es bebé, no hay que poner límites”.

La evidencia dice lo contrario.

Los primeros límites no son castigos ni regaños. Son la manera en que el adulto organiza un ambiente seguro y predecible:

* no dejar que se lastime;
* establecer rutinas de sueño y alimentación;
* retirar objetos peligrosos;
* responder con calma y consistencia.

El bebé todavía no obedece reglas, pero sí empieza a aprender que el mundo tiene estructura y que sus cuidadores son predecibles.

Aquí detente a reflexionar: para el niño tienes que ser predecible. El pequeño debe saber SIEMPRE, que esperar de ti.

Entre los 9 y 12 meses:

La AAP recomienda comenzar a orientar a los padres sobre disciplina desde aproximadamente los 9 meses, porque aparecen conductas como:

* jalar cables,
* abrir cajones,
* tocar enchufes,
* lanzar objetos,
* explorar todo.

Aquí los límites consisten principalmente en:

* decir un “no” tranquilo y firme;
* redirigir la atención;
* retirar el peligro;
* ser absolutamente consistentes.

Dije “absolutamente”. Nada de: Ayer ganó México, ando feliz y lo dejaré que coma cheetos hasta que se empanzurre.

No esperes obediencia perfecta, sino aprendizaje gradual.

Entre 18 y 24 meses:

Es cuando aparecen los famosos “terribles dos”.

Ahora el niño ya comprende reglas sencillas.

En esta etapa la evidencia recomienda:

* pocas reglas, pero muy claras;
* consecuencias inmediatas y relacionadas con la conducta;
* validar la emoción (“sé que estás enojado”);
* mantener el límite (“pero no se pega”).

No negociar los límites de seguridad.

Ofrecer opciones cuando sea posible.

Por ejemplo:

“No puedes correr hacia la calle. Puedes caminar conmigo o te cargo.”

A partir de los 2 años:

Aquí comienza la disciplina propiamente dicha.

La literatura recomienda:

* reglas consistentes;
* consecuencias lógicas;
* reforzar mucho más las conductas positivas que castigar las negativas;
* evitar gritos y castigos físicos.

Incluso el “tiempo fuera” puede introducirse alrededor de los 24 meses, si se utiliza correctamente y sólo para conductas específicas.

¿Qué dicen los paidopsiquiatras?

Existe un amplio consenso en que la combinación más saludable es la crianza con autoridad (authoritative parenting):

* mucho afecto,
* mucha cercanía,
* mucha explicación,
* pero también límites claros. Muy claros.

No es permisividad ni autoritarismo. Es… lo que es.

Los estudios muestran que este estilo se asocia con mejor autorregulación, mayor autoestima, mejor desempeño escolar y menos problemas de conducta.

Los límites no empiezan cuando el niño desafía a sus padres. Si te esperas a poner límites a los 4 años, vas a tener muchos problemas y a los 8 estas perdido. Necesitarás ayuda profesional.

En otras palabras:

Los límites no aparecen de golpe a los dos o tres años; se construyen desde el primer día de vida, adaptándose al desarrollo del niño.

Además te prometí sustento académico:

American Academy of Pediatrics, de pediatras del desarrollo, paidopsiquiatras y psicólogos del desarrollo como Daniel J. Siegel, Tina Payne Bryson y Diana Baumrind.

Citas en Torreón: 871 113 6695

24/06/2026

La Academia Americana de Pediatría (AAP) desaconseja exponer a los bebés menores de 6 meses a la luz solar directa.

No es seguro ni eficaz para tratar la ictericia (color amarillento) o aportar vitamina D.

Porqué no se aconseja:?
☀️ Riesgo de quemaduras: La piel de los recién nacidos es extremadamente fina y sensible.
👶 Deshidratación: La exposición al sol puede hacer que el bebé pierda líquidos rápidamente.
👾 Aumenta el riesgo de cancer en la piel a futuro

La AAP recomienda suplementos de vitamina D (400 UI diarias) para bebés alimentados con leche materna.

▪️ Si tienes un bebé recién nacido y te aconsejan los BAÑOS DE SOL ☀️ debes saber que ya no están indicados, son cosa del pasado.

Ácude a revisión del niño sano y en equipo cuidemos la salud de tu bebé.

24/06/2026

La dermatitis del área del pañal, también conocida como “rozadura”, es una inflamación de la piel causada principalmente por la humedad, el roce y el contacto prolongado con o***a o heces. Aunque es muy frecuente en bebés, no debe normalizarse, ya que el dolor aumenta, puede infectarse o complicarse.

✨ Para prevenirla:
• Cambia el pañal frecuentemente.
• Lava la zona con agua y jabón neutro o para piel sensible.
• Evita tallar la zona afectada.
• Permite que la piel se ventile algunos minutos al día.
• Usa cremas con óxido de zinc como las que te dejó aquí.

Como Pediatra, recomiendo estas pomadas porque las he usado y han sido efectivas, además, muchas mamás me lo han corroborado en consulta 🤍

Sin embargo, cada bebé es único, por lo que no a todos les funciona la misma crema ni reaccionan igual a los ingredientes.

⚠️ Si la rozadura es grave, tu bebé está muy irritable, presenta heridas, sangrado o la piel se ve peor cada día, es necesario acudir con tu Pediatra de confianza para valorar el tratamiento adecuado.

👩🏻‍⚕️ Dra. Elisa Álvarez
Tu Pediatra de confianza
📲 Agenda una valoración:
443 238 5343
📍 Ubicación:
Calle 7 Norte No. 107, colonia Centro
Calle 6 Sur No. 500, colonia Insurgentes
🕒 Horario:
8:00 a 13:00 hrs

24/06/2026
13/06/2026

También es común escuchar que la 𝗽𝗮𝗿𝗮𝘀𝗶𝘁𝗼𝘀𝗶𝘀 es la principal causa del rechinido dental; sin embargo, hasta el momento la evidencia científica disponible no ha demostrado una relación clara que explique la mayoría de los casos. Como ocurre con muchos síntomas en pediatría, la interpretación depende de la 𝗲𝗱𝗮𝗱 del niño, la 𝗳𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 del rechinido y de si existen otros datos asociados que orienten hacia alguna condición específica. Un dato interesante es que muchos niños que rechinan los dientes durante alguna etapa de la infancia 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿𝗹𝗼 𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘁𝗮́𝗻𝗲𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 conforme avanza la maduración de sus patrones de sueño y de su sistema nervioso.

𝗦𝗶 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗱𝘂𝗱𝗮𝘀, 𝗱𝗲́𝗷𝗮𝗹𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗲𝘀𝗼𝗹𝘃𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀.

𝗗𝗿. 𝗥𝘂𝗯𝗲́𝗻 𝗚𝗲𝗻𝗮𝗿𝗼 𝗛𝘂𝗿𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗔́𝗻𝗴𝗲𝗹
𝗣𝗲𝗱𝗶𝗮𝘁𝗿𝗮

10/06/2026
24/04/2026

De verdad no es buena idea acostumbrar a los niños a la leche de vaca, si no es necesario, no hagas una rurina de ello. 😱

Antes de empezar quiero que tengas esto muy claro: la leche de vaca es un líquido diseñado por la naturaleza para convertir a un becerro de 40 kilos en un animal de 300 kilos en cuestión de meses. No está diseñada para humanos.

Eso no la convierte en veneno, pero sí significa que hay que saber exactamente cómo y cuándo usarla.

Primero: ¿desde cuándo y cuánto?
Antes del año de vida, la leche de vaca no tiene lugar en la alimentación de tu hijo. El sistema renal de un bebé menor de 12 meses no está maduro para manejar la carga de proteínas y minerales que contiene.

La carga de solutos que le llega a los riñones con la leche de vaca es casi tres veces mayor que la de la leche materna.

Entre el año y los tres años, la recomendación respaldada por evidencia es no superar los 500 ml al día. Dos vasos. No más.

¿Por qué ese límite?
Cuando un niño toma demasiada leche, cuatro cosas malas ocurren al mismo tiempo, y todas están bien documentadas en la literatura médica.

La primera: la leche de vaca tiene muy poco hierro. Tan poco que es prácticamente imposible cubrir las necesidades de un niño en crecimiento solo con ella.

La segunda: el calcio y la caseína de la leche bloquean activamente la absorción del hierro que viene de otros alimentos. Es decir, no solo aporta poco hierro sino que además interfiere con el hierro que tu hijo ingiere en el resto de su dieta.

La tercera es la más seria: alrededor del 40% de los lactantes sanos presentan pérdida microscópica de sangre en el intestino cuando consumen leche de vaca. No es visible, no duele, pero ocurre. Y esa pérdida sostenida de hierro, sumada a los dos puntos anteriores, puede terminar en anemia ferropénica.

Esa anemia no solo cansa. La evidencia científica establece que la deficiencia de hierro tiene una relación causal con retraso en el desarrollo neurológico.

Afecta la concentración, el aprendizaje y el desarrollo del cerebro en una etapa que no tiene segunda oportunidad.

La cuarta, y una de las razones más frecuentes por las que los papás llegan a mi consultorio con un niño que no ha ido al baño en tres o cuatro días: el estreñimiento.

La leche de vaca en exceso estriñe, y lo hace por varios mecanismos al mismo tiempo. Tiene cero fibra. Cuando un niño toma demasiada leche no come suficientes frutas, verduras ni cereales, que son exactamente los alimentos que mantienen el intestino en movimiento.

Y encima de eso, las proteínas de la leche de vaca, especialmente en niños con cierta sensibilidad, generan una respuesta inflamatoria en la mucosa intestinal que ralentiza el tránsito.

El resultado es un niño que hace deposiciones duras, con dolor, que llora en el baño y que con el tiempo empieza a retener porque le duele. Y ese ciclo, una vez instalado, es difícil de romper.

Lo que muchos papás no saben es que antes de buscar un laxante o un jarabe, lo primero que hay que revisar es cuánta leche está tomando ese niño al día.

Y hay algo más que aplica para todos los efectos anteriores: cuando un niño toma demasiada leche durante el día, se llena. Y cuando se llena de leche, no come. Deja de comer frutas, verduras, legumbres y todo lo que su cuerpo realmente necesita para crecer bien. El problema termina siendo múltiple.

¿Y las leches vegetales?
Sé que muchos papás las están usando como sustituto de la leche de vaca, ya sea por tendencia, por alergia o por convicción. Y entiendo las razones.

La revisión sistemática más reciente y rigurosa sobre este tema, publicada en 2024 en el Journal of Nutrition con más de 15,000 niños estudiados, encontró que los niños que consumen leches vegetales tienen menor talla, menor índice de masa corporal y menores niveles de vitamina D que los niños que consumen leche de vaca. Menor talla no es un dato menor cuando hablamos de un organismo en pleno desarrollo.

La razón más probable la conocemos: la leche de vaca estimula la producción de IGF-1, el factor de crecimiento insulínico tipo 1, que es una de las señales hormonales que el cuerpo usa para crecer. Las leches vegetales no generan esa señal de la misma forma.

Dentro de todas las opciones vegetales, la única con algún respaldo real en pediatría es la leche de soya fortificada, y únicamente en adolescentes con baja ingesta de calcio, donde se ha visto un efecto positivo sobre la densidad ósea.

Para niños pequeños, ninguna bebida vegetal tiene evidencia suficiente que la respalde como sustituto de la leche de vaca.

Las leches de almendra, avena, coco y arroz son básicamente agua con sabor. Su contenido proteico es mínimo, y a menos que estén fuertemente fortificadas con calcio y vitamina D, no aportan lo que un niño en crecimiento necesita.

Entonces, ¿qué hago con todo esto?
La leche de vaca es un buen alimento cuando se usa bien: después del año, máximo dos vasos al día, como complemento de una dieta variada y no como base de la alimentación. Punto.

Si tu hijo tiene alergia a la proteína de la leche de vaca, intolerancia a la lactosa o sigue una dieta vegana, la decisión de qué usar como sustituto no debe tomarse basada en lo que viste en redes o en lo que está de moda. Debe tomarse con tu pediatra, evaluando el patrón alimentario completo de tu hijo.

Lo que el cuerpo de tu hijo necesita no es leche de ningún tipo. Necesita calcio, vitamina D, proteína de calidad y hierro. La leche de vaca en la dosis correcta los aporta de forma eficiente. Cualquier otra estrategia requiere más planificación y más supervisión.

Bonito Martes.

Dirección

República De Ecuador # 103 Colonia Obraje, Consultorio 406, 4to Piso
Aguascalientes

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Pediatría - Dr. Christian J. Alatorre Orenday publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Contactar Con El Consultorio

Enviar un mensaje a Pediatría - Dr. Christian J. Alatorre Orenday:

Atajos

Compartir

Categoría