23/08/2026
En una ocasión, dirigiendo un taller de sanación del niño interior, me llegó de repente un recuerdo olvidado: me percibí a mí mismo siendo bebé estando en mi cuna, en una habitación oscura. Yo empecé a llorar necesitando los brazos protectores de mi madre; ella se levantó, acudió a mi habitación y prendiendo la luz me dio un “mejoralito”, que era un analgésico para bebés. Luego apagó la luz y se fue a su habitación…
Más tarde en la vida, yo aprendí a repartir “mejoralitos” a diestra y siniestra: aprendí a no involucrarme “demasiado” con las personas, porque si me involucraba “demasiado”, más tarde o más temprano saldría yo lastimado, y no podría permitirme que me sucediera eso (otra vez).
Me he dado cuenta de que hay gran cantidad de personas que también se la pasan repartiendo “mejoralitos” a todos sus “seres queridos”. Y lo han hecho de maravilla, ya que al igual que yo han evitado salir lastimados y heridos; han evitado muchos problemas, han evitado confrontamientos, han evitado el pelear por algo en lo que creen, han evitado discutir y muchas otras cosas más. ¡Qué maravilla!
Lamentablemente también han perdido el contacto real con las demás personas, sumergiéndose en relaciones superficiales, hablando de cosas banales y viviendo en su mundito “perfecto” en donde todo lo pueden controlar.
Se olvidaron de vivir, se olvidaron de arriesgarse a sentir la sangre correr por sus venas y se quedaron en la seguridad de su armadura que les ayudó a sobrevivir. Pero esa armadura ya no funciona, ya se oxidó, ya es muy pesada, ya no les permite fluir en la vida.
¿Son malas esas personas? ¡No! Claro que no, sólo están heridas, pero se dedicaron a adormecer sus heridas con “mejoralitos” y ahora no saben cómo Vivir, cómo Sentir, cómo Fluir y esto es su mayor frustración…
Quizá una de esas personas de las cuales hablo, una de ellas seas tú… ¿Cuánto tiempo más vas a esperar a que las cosas “se arreglen”? ¿Cuánto más estás dispuest@ a perder en la vida?
El tiempo no sana las heridas emocionales, sólo las pudre…
No naciste solamente para sobrevivir.
También puedes aprender a sentir, vincularte y vivir de una manera diferente.
Si reconociste tu propia armadura mientras leías este carrusel y quieres comenzar a trabajar aquello que hay detrás de ella:
Escribe “TRANSFORMAR” en los comentarios.
Y mándame un mensaje directo con la palabra “Transformar”.
Podemos agendar una llamada de exploración para conocer lo que estás viviendo y descubrir si puedo acompañarte en tu proceso.