Funeraria LUZ DEL ÁNGEL

Funeraria LUZ DEL ÁNGEL Funeraria Luz del Ángel

19/02/2026

Lo irónico del velorio no es la muerte.
Es el espectáculo.
Porque el mismo teléfono que nunca sonó para preguntarle “¿cómo estás?”…
hoy no deja de sonar para avisar: “ya falleció.”
Y entonces aparecen.
Como si alguien hubiera abierto una puerta invisible que en vida nadie encontró.
Llegan los abrazos que no dieron.
Las flores que nunca regalaron.
Las palabras bonitas que jamás se atrevieron a decir cuando todavía podían oírlas.
Algunos lloran fuerte… demasiado fuerte.
No porque lo extrañen.
Sino porque el silencio del ataúd les grita todo lo que no hicieron.
Qué fácil es amar cuando ya no pueden responderte.
Qué cómodo es hablar bien de alguien cuando ya no puede recordarte tu ausencia.
Qué sencillo es parecer buen hijo, buen hermano, buen amigo… cuando el único testigo ya no respira.
La verdad es incómoda, pero alguien tiene que decirla:
muchos funerales no están llenos de amor…
están llenos de remordimiento disfrazado de lágrimas.
Y si este texto te incomoda…
no es porque sea cruel.
Es porque sabes que alguna vez prometiste una visita
que nunca hiciste. 🫂😔

19/02/2026

Dicen que la muerte revela quién ama de verdad…
pero eso es mentira.
La muerte no revela nada.
La muerte desenmascara.
Cuando me dijeron que mi madre se estaba muriendo, no sentí miedo. Sentí rabia. Porque supe que junto con su respiración también iba a apagarse algo más asqueroso: la falsa unión de la familia.
El primer día parecíamos santos.
Abrazos largos. Voces suaves. Promesas solemnes.
—No te vamos a dejar sola.
—Aquí estamos todos.
—Somos familia.
Familia… qué palabra tan grande para bocas tan vacías.
Al tercer día, cuando el médico dejó de adornar la verdad y la muerte empezó a olerse en la habitación, el pasillo se fue quedando solo. No de golpe. No. Cobardemente. Uno por uno. Como ratas saliendo de un barco que todavía no se hunde… pero ya cruje.
Uno tenía trabajo.
Otro tenía hijos.
Otro “no era fuerte para verla así”.
Y yo miraba a mi madre consumirse… y pensaba:
qué curioso que todos dicen amarla, pero el amor de ellos tiene horario de visita.
Yo me quedé.
Con su piel fría.
Con sus silencios largos.
Con sus respiraciones rotas.
Con el olor a hospital pegado al alma.
Pasaron semanas. Después meses.
Los mensajes seguían llegando:
—¿Cómo sigue?
—¿Qué dice el doctor?
—Avísanos si pasa algo.
Pero nadie decía: voy para allá.
Porque preguntar es gratis…
pero acompañar cuesta.
Una tarde abrió los ojos. Muy despacio.
Creí que iba a pedirme agua.
Creí que iba a decir que tenía miedo.
Creí que iba a decir que no quería morir.
Pero no.
Me preguntó por ellos.
Sentí algo romperse dentro de mí. Algo que no volvió a unirse jamás.
Le mentí.
Le dije que habían estado ahí.
Que la amaban.
Que no se separaban de la puerta.
Sonrió.
Con esa paz que solo tiene quien cree que no fue abandonado.
Y me dijo:
—Gracias.
Ese “gracias” me persigue. Porque no era para mí. Era para todos.
Para todos… menos para los que se lo ganaron.
Esa tarde habló un poco. Incluso rió.
Yo pensé que el milagro existía.
Pero no.
Era su forma de despedirse sin asustarme.
Horas después su mano se quedó inmóvil dentro de la mía…
y entendí que el silencio también puede gritar.
No lloré cuando murió.
Lloré cuando comprendí que el último recuerdo que se llevó al otro lado fue una mentira que inventé… para que no muriera sintiéndose sola.
Y entonces pasó lo inevitable.
Aparecieron todos.
Trajes negros.
Perfumes caros.
Llanto exagerado.
Voces temblorosas que no temblaron ni una vez cuando ella aún respiraba.
La gente murmuraba:
—Mira… ni llora.
Claro que no lloraba.
Ya me había desangrado por dentro durante meses.
Al día siguiente dejaron de decir “qué gran mujer era”…
y empezaron a decir:
—¿Y la casa?
—¿Y los papeles?
—¿Y quién se queda con qué?
Ahí entendí la verdad más sucia que aprendí en toda mi vida:
Hay personas que no soportan ver a un enfermo…
pero tienen un talento impresionante para ver herencias.
Yo no me quedé con nada de lo que ellos querían.
Ni tierras.
Ni dinero.
Ni joyas.
Yo me quedé con algo que no se compra ni se reparte:
La última mirada de mi madre… tranquila… creyendo que estaba rodeada de amor.
Ojalá algún día quienes huyeron del hospital entiendan lo que significa eso.
Porque las herencias se firman con tinta…
pero la culpa
se firma para siempre
con el alma. 😭🫂🙏

23/01/2026

🔥 "Ojalá me muriera para descansar un rato", dije en voz alta después de un día de perros. No sabía que la Muerte estaba en la sala tomando nota.

Yo era el rey de la queja. Llegaba a casa pateando la puerta. Mi esposa me servía de cenar y yo: "¿Otra vez lo mismo?". Mi hija de 5 años quería enseñarme un dibujo y yo: "Quítate, estoy agotado". Mi viejo llamaba para saludar y yo: "Luego te marco, papá, estoy ocupado".

Mi mantra diario era: "Estoy harto de cargar con todo, necesito paz".

Esa noche, sentí un frío que no era del aire acondicionado. Una sombra se sentó a la orilla de mi cama. No tenía guadaña, parecía un contador con una tablet en la mano.

— "Concedido", me dijo con voz seca. "Llevas años pidiendo descanso. Aquí está tu renuncia a la vida. Ya te di de baja".

Empecé a temblar. El corazón se me quería salir. — "Espérate… ¿Qué pasa con mis cosas? ¿Con mi gente?"

La sombra revisó la pantalla y empezó a leer con indiferencia:

— "En la oficina ya pusieron al becario. Cobra la mitad que tú y llega sonriendo. Tu jefe está encantado". — "Tu esposa… ah, ella. Ya conoció a alguien. Un tipo simple que le dice 'gracias, mi amor' cuando le sirve la cena. Se ven felices". — "Tu hija ya no pregunta por ti. Su nuevo 'papá' sí se tira al piso a jugar aunque venga cansado. Dice que es el mejor momento de su día". — "El único que te llora es tu viejo. Dice que se quedó esperando la llamada que le negaste ayer".

Sentí que me subían a una plancha fría. Vi cómo me llevaban, así, como carga mu**ta, como un mueble viejo en una mudanza, sin que nadie volteara a verme.

Grité. Grité que quería besar a mi hija con su aliento a leche. Que quería tragarme esa cena repetida y dar las gracias. Que quería abrazar a mi viejo una vez más. ¡NO QUIERO DESCANSAR! ¡QUIERO VIVIR!

Desperté bañado en sudor, gritando "¡NO!".

Era la madrugada. Corrí al cuarto de mi hija solo para verla respirar. Abracé a mi esposa dormida hasta que se quejó.

Entendí la lección a la mala, la que solo entienden los que ven el final de cerca:

La vida pesa, sí. Pero pesa porque está llena. La verdadera carga no es el trabajo ni la rutina… la verdadera carga es tu actitud de mi**da ante el regalo que es despertar.

Hoy no me quejo. Hoy agradezco que tengo a quién cansarme de abrazar.

👇 Si hoy fuera tu último día, ¿de qué te arrepentirías de haberte quejado tanto?

16/09/2025
12/03/2025

Por: Adriana Guadalupe De La Peña Reyes
Licenciada en criminología
saltillo, coahuila, México
Equipo: LMPSCCYC


Entomología Forense

Eso que ves son huevecillos de moscas convirtiéndose en larvas que se van a alimentar del cuerpo.

Esto es bastante común en áreas abiertas donde hay un c@dáver, en el que las moscas pueden oler el cuerpo hasta 1.5km de distancia.

Estos se van a alojar en las cavidades naturales del cuerpo (ojos, narices, oídos, boca, ano y va**na en mujeres). La ciencia que estudia a las larvas e insectos para estimar el período de muerte, se le llama Entomología Forense.

26/12/2024

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21/05/2024

Sin palabras 😶

07/05/2024

EXCELENTE REFLEXIÓN
Cuando pierdas a tu madre, perderás a la persona que más te quiso, la que mejor te conocía, la que todo lo perdonaba, la que te quitaba los miedos, la que te buscaba cuando andabas perdido.

Cuando pierdas a tu madre, nadie te recordará que te abrigues si hace frío, ni te llamará cada dos horas, para preguntarte si estás mejor cuando estés mal y cuando hagas las cosas mal, la gente se enfadará y tendrás que pedir perdón, porque solo tú madre aguantaba tu mal carácter y te quería hasta en tus peores dias.

Cuando pierdas a tu madre, la echarás de menos cada Navidad y en cada cumpleaños, y cada vez que te pase algo bueno querrás hablar con ella para contárselo y te darás cuenta que su silla está vacía y que jamás volverá a estar a tu lado.

Cuando pierdas a tu madre habrá personas que te conozcan pero nadie como ella habrá mucha gente que te quiera, pero no te querrán más que a ellos mismos como ella te quería.

Cuando pierdas a tu madre el mundo será
un poco más triste, más extraño, más pequeño y tú también.

27/04/2024

Casual, cuando se arma la carnita asada de tu compa el químico forense.

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