10/05/2026
El 10 de mayo es una fecha que resuena de manera distinta en cada corazón.
Para algunas personas es un día de celebración luminosa y alegría compartida; para otras, es una fecha que toca fibras de nostalgia, duelos silenciosos, anhelos profundos o procesos familiares complejos.
Hoy quiero hacer un homenaje a la inmensa diversidad de todos esos caminos.
A las madres que sostienen con fuerza, paciencia y ternura el día a día.
A las que tienen la valentía de romper patrones generacionales dolorosos para que sus hijos crezcan más libres.
A las que ya no están en el plano físico, pero cuyas raíces siguen nutriendo nuestro presente.
A las que están en la dulce y a veces dolorosa espera, soñando con maternar.
A las que, por elección o por las circunstancias de la vida, han decidido maternar proyectos, comunidades, sobrinos o a sus compañeros peludos.
Y muy especialmente, a las que hoy están haciendo el valiente y profundo trabajo de maternar a su propia niña interior, dándose a sí mismas el abrazo, el cuidado y el amor incondicional que necesitan para sanar.
Sea cual sea el lugar desde el que transites este día, tu vivencia es válida y tiene un espacio aquí. Te abrazo, reconozco tu proceso y te honro. 💜✨