17/08/2025
El afecto y el respeto no se demuestran cediendo el cuerpo para no incomodar a otro. Decir “no quiero”, con palabras o con el cuerpo, no es frialdad ni rechazo a la persona, es cuidado de sí.
La tarea adulta es sencilla: preguntar y aceptar la respuesta. Ofrecer alternativas mantiene la calidez sin presión. “¿Prefieres saludar con la mano, chocar los cinco o quieres abrazo?”. Si eres abuelo, abuela, tío o tía, no lo tomes como ofensa, es una invitación a cuidar el vínculo.
No es un capricho, es una línea que ayuda a formar vínculos seguros, vínculos donde el otro no tiene que entregarse para ser aceptado, donde el amor no se mide por el sacrificio corporal, donde el afecto no se impone ni se recompensa, sino que se ofrece y se permite.
No se trata de quitar los abrazos o los besos, se trata de quitar la presión.
PSICÓLOGA MÓNICA TRIANA
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Asesoría en Crianza y Educación Emocional