12/01/2026
13 de enero es una fecha dedicada a la concientización sobre la depresión. Aunque este tipo de esfuerzos buscan recordarnos la importancia de cuidar la salud mental todos los días, la realidad es que un solo día no alcanza.
Cuando los síntomas se normalizan en exceso o la palabra “depresión” se usa sin contexto ni cuidado, se corre un riesgo: restarle gravedad a una condición que sí puede ser profundamente incapacitante. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la depresión se encuentra entre las principales causas de discapacidad a nivel mundial. Incluso, en estudios recientes sobre calidad de vida, muchas personas reportan que los trastornos de salud mental pueden resultar más limitantes en el día a día que algunas enfermedades físicas graves, debido a su impacto constante en la energía, la motivación, las relaciones y el sentido de vida.
Sentirse triste es humano, necesario y parte natural de vivir.
Pero vivir con síntomas que te impiden funcionar, disfrutar, vincularte o simplemente sostener tu día a día, no lo es.
Si hoy podemos hacer algo —aunque sea pequeño— que sea comprometernos con el cuidado propio y el cuidado del otro. Porque aunque todos estemos en el mismo mar, no todos viajamos en el mismo barco. La escucha activa, el contacto genuino, la psicoeducación y el respeto por el dolor ajeno no son opcionales: son urgentes si queremos generar cambios reales.
Desde aquí, no minimizo tu dolor.
Y si sientes que cargar con esto a solas ya pesa demasiado, acompañarte en terapia también es una posibilidad. No para “arreglarte”, sino para que no tengas que atravesarlo sin sostén.
Desde acá, te acompaño.