TifloCoach Gerardo Pérez

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¿Les ha pasado en la escuela o el trabajo que hacen un chiste sobre su propia discapacidad y, poco después, personas con...
10/08/2026

¿Les ha pasado en la escuela o el trabajo que hacen un chiste sobre su propia discapacidad y, poco después, personas con las que apenas hablan ya se sienten con el derecho de bromear sobre ello?…, aclaremos algo

Que yo me ría de mi discapacidad no es una licencia, un permiso ni una invitación para que tú también lo hagas.
Cuando hago un chiste sobre mí, hablo de mi propia experiencia. Soy yo quien decide qué aspecto tomar, cuándo hacerlo y hasta dónde llevarlo. Puede ser mi sentido del humor, una forma de romper el hielo, o simplemente una manera de aligerar una situación que podría sentirse incómoda. Pero cuando un tercero toma mi discapacidad como material para sus bromas, la dinámica cambia por completo: ya no soy yo administrando mi vivencia, es alguien más convirtiendo mi condición en el centro de su comentario.

Y ahí es donde vale la pena preguntarse:

¿Tenemos la suficiente confianza para esas bromas?
¿Somos amigos o solo compañeros de trabajo?
¿Existe una cercanía real que te permita saber cuándo algo da risa y cuándo incomoda?
¿O simplemente asumiste que mi autoironía y sarcasmo era tu licencia de comediante para chistes sobre mi discapacidad?.

Porque una cosa es que yo me ría de mí mismo, otra muy diferente es que tú te rías de mí, y una tercera muy distinta es que yo te invite a reírte conmigo.

El humor sobre la discapacidad no tiene por qué desaparecer. Quienes la vivimos también nos reímos de nuestras experiencias cotidianas y de lo absurdas que pueden ser algunas situaciones. Pero mi humor sobre mi discapacidad es mío . Si algún día quiero compartirlo contigo, no tendrás que adivinarlo: lo sabrás porque existirá la confianza para hacerlo.

¿Alguna vez has querido ayudar a una persona con discapacidad visual, pero no supiste cómo hacerlo? 🧑‍🦯,Es más fácil de ...
06/08/2026

¿Alguna vez has querido ayudar a una persona con discapacidad visual, pero no supiste cómo hacerlo? 🧑‍🦯,

Es más fácil de lo que imaginas.

Con muy buena intención, algunas personas nos toman del bastón, nos sujetan de la mano sin avisar, nos empujan suavemente por la espalda o nos indican cosas como: “por allá”, “más para acá” o “síguele derecho”. Y aunque la intención siempre se agradece, muchas veces ese tipo de ayuda termina siendo confusa o incluso incómoda para ambos.

Para evitar esos momentos y hacer que la experiencia sea mucho más natural, te comparto algunas sugerencias que puedes poner en práctica la próxima vez que decidas ofrecer ayuda. 😉

🤝 Acércate con calma, toca suavemente el brazo de la persona para hacerle saber que estás ahí, preséntate y pregúntale si necesita ayuda.

✅ Si la respuesta es sí, pregúntale cuál es la mejor forma de apoyarla. Cada persona tiene sus preferencias y sabrá decirte cómo hacerlo.

📍Al terminar, asegúrate de que sepa exactamente dónde se encuentra y coméntale si hay obstáculos cercanos, como postes, alcantarillas abiertas, anuncios a la altura de la cabeza, ramas o cualquier otro objeto que pueda representar un riesgo.

👋 Antes de retirarte, despídete. Así la persona sabrá que ya no estás a su lado.

Ayudar no se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo con respeto. Y muchas veces, la mejor ayuda comienza con una pregunta: ”¿Te puedo ayudar? ¿Cómo prefieres que lo haga?” 💙

Un pequeño recordatorio con mucho amor para hoy: si convives con una persona ciega o con baja visión, respeta el lugar d...
03/08/2026

Un pequeño recordatorio con mucho amor para hoy: si convives con una persona ciega o con baja visión, respeta el lugar donde deja sus cosas. 🧑‍🦯.

Ya sea en la casa, la oficina o la escuela: si usas algo que es nuestro, porfa devuélvelo exactamente al mismo sitio o pregúntanos dónde puedes dejarlo. Nosotros nos movemos en el día a día memorizando dónde está cada objeto. Sabemos exactamente dónde dejamos las llaves, el celular o una taza. Si cambias algo de lugar sin avisar... ¡encontrarlo se vuelve una auténtica misión imposible! 😅. Imagina necesitar algo con prisa, no poder ver y que no esté donde lo dejaste solo porque alguien lo movió. Frustrante, ¿verdad?

Y tú..., conocías este dato? o te ha pasado que te muevan tus cosas de lugar?..., déjalo en los comentarios.

01/08/2026

Por culpa de mi dulce… ella no puede ver. 🍬😂❤️

Hoy me subí al tren muy feliz. Encontré un asiento amarillo, de esos reservados para personas con discapacidad, y me senté. A mi lado iba una mamá cargando a una pequeñita de unos cuatro años.

No habían pasado ni un minuto cuando escuché la primera pregunta.

—Mamá, ¿por qué ella no puede ver?

La mamá guardó silencio.

No sé si fue pena, miedo, desconocimiento o simplemente no supo qué responder. Lo que sí sé es que muchas veces los adultos preferimos ignorar las preguntas incómodas.

Pero la niña no se rindió.

—Mamá, ¿por qué ella no puede ver?

La mamá, tratando de cambiar el tema, le dijo:

—Mira tu dulce.

Y entonces la niña, muy seria, soltó la frase que hizo mi día.

—por culpa de mi dulce ella no puede ver.

¡Casi me da un ataque de risa!

Pensé: ¿Qué tiene que ver tu dulce con que yo no pueda ver?

No pude evitar intervenir.

—Oye, ¿tú sí puedes ver?

—Sí, yo sí puedo verte.

—Fíjate que en este tren hay gente alta, chaparrita, flaquita, gordita… ¿verdad?

—Sí.

—Pues también hay personas que no podemos ver, otras que no pueden escuchar, algunas que caminan diferente o escriben de otra manera. Todos somos distintos. Yo simplemente nací sin poder ver.

La niña escuchaba con una atención que muchos adultos quisieran tener.

—¿Y aunque no puedes verme también eras pequeña?

—Claro. También fui una niña como tú.

—¿Y jugabas?

—Muchísimo. Corría, jugaba, coloreaba, me divertía con mis compañeros del kinder y de la primaria. Ellos sí podían ver y eran mis amigos.

Se quedó pensando unos segundos y me preguntó:

—¿Todos eran tus amigos?

Me reí.

—No, algunos me caían gordos… igual que a ti seguramente.

Las dos soltamos la carcajada.

Después señaló mi bastón blanco.

—¿Y ese palito para qué es?

—Todo lo que tú puedes ver en el piso con tus ojos, yo no lo puedo ver. Entonces con este bastón voy tocando el suelo para saber si hay escalones, rampas, hoyos o cualquier obstáculo.

—¿Y también aprendiste a leer?

—Sí. Igual que tú vas aprendiendo en la escuela.

—Yo voy en segundo de preescolar… pero no pongo mucha atención.

Ahora sí las dos nos reímos.

—Eres igual de traviesa que mi hijo Diego.

Seguimos platicando.

—¿Y cómo coloreabas si no podías ver?

—A veces… a lo loco. Y otras veces usábamos algunos trucos para poder tocar los dibujos y saber dónde estaban las líneas.

—¡Qué padre!

De pronto me dijo algo que me llenó el corazón.

—Ya quiero ser tu amiga.

Le respondí sonriendo.

—Yo también quiero ser tu amiga.

Y enseguida añadió:

—Si en mi escuela llega una niña que no pueda ver, también voy a ser su amiga. Como tú tenías amigos. Porque entonces eras muy feliz cuando eras pequeña.

Sentí un n**o en la garganta.

—Sí. Fui una niña muy feliz. Y sigo siendo muy feliz.

En ese momento llegué a mi estación.

Me levanté y le dije:

—Ya me voy a bajar. Cuídate mucho. Nunca dejes de hacer preguntas. Disfruta mucho que puedes ver y sé muy feliz.

Pensé que levantó su mano para despedirse, pero enseguida dijo con toda la naturalidad del mundo:

—Eso no lo puedes ver… ¡Adiós, amiga!

Me bajé del tren con una sonrisa enorme.

Muchas veces escucho que, cuando un niño pregunta por qué una persona tiene una discapacidad, los adultos responden:

“Eso no se pregunta.”

Y yo pienso exactamente lo contrario.

Eso sí se pregunta.

Porque las preguntas de los niños nacen de la curiosidad, no del prejuicio.

Si no saben qué responder, no pasa nada. Pregunten. Acérquense. Investiguen. Conversen con nosotros.

Yo siempre estaré dispuesta a responder por qué no puedo ver, por qué mis ojos son diferentes o cómo hago las cosas.

Porque una respuesta honesta puede sembrar inclusión para toda la vida.

Y hoy, gracias a una niña de cuatro años… confirmé que las mejores conversaciones nacen de las preguntas más sinceras.

🤔, ¿Cuántas veces nos pasará a la semana?Vas caminando y alguien te saluda de lejos, 👋, te da una palmada en el hombro o...
30/07/2026

🤔, ¿Cuántas veces nos pasará a la semana?

Vas caminando y alguien te saluda de lejos, 👋, te da una palmada en el hombro o incluso comienza a platicar contigo… pero nunca dice quién es.

Por la premura del momento, por el contexto o simplemente porque la conversación continúa, muchas veces ni siquiera es posible preguntar su nombre. Al final te quedas con la duda: ¿quién era? 🤷‍♂️,

Las personas ciegas o con baja visión no tenemos un superpoder para reconocer automáticamente a quien nos habla. De hecho, nos falta uno: la vista. 👁️, Así que ayúdanos un poco.

Cuando vayas a saludar a una persona ciega o con baja visión, primero menciona su nombre y después preséntate.

Un simple: “Hola, Gerardo, soy Ana”. 😊, evita momentos de confusión e incertidumbre.

Si la persona aún no sabe quién eres, puedes tocar suavemente su brazo para llamar su atención y, enseguida, decir tu nombre.

Es un gesto muy sencillo que hace la interacción mucho más cómoda, respetuosa e inclusiva para todos. 💙,
Porque, al final del día… ¿cómo saber si alguien se dirige hacia ti si no puedes verlo?

🧑‍🦯 Quienes vivimos con discapacidad visual seguramente nos hemos encontrado con esta situación.Recibir indicaciones com...
27/07/2026

🧑‍🦯 Quienes vivimos con discapacidad visual seguramente nos hemos encontrado con esta situación.

Recibir indicaciones como “allá”, “más acá”, “allí” o “cuidado ahí” es más común de lo que parece. Y no solo ocurre en la calle; también pasa dentro de nuestro propio círculo cercano… sí, hasta en la familia. 🙈

Aunque estas expresiones nacen con la mejor intención de ayudar 🧡, cuando no van acompañadas de una referencia clara pueden generar confusión y dificultar la orientación.

Una forma mucho más útil de brindar apoyo es usar referencias espaciales como:
📍 “A tu izquierda.”
• “A tu derecha.”
• “Frente a ti.”
• “Detrás de ti.”

También puedes usarte a ti mismo como referencia:
• “A mi izquierda.”
• “A mi derecha.”
• “Frente a mí.”
• “Detrás de mí.”

En lo personal, este tipo de indicaciones me resultan muy útiles. Con el tiempo, muchos de quienes vivimos con discapacidad visual aprendemos a ubicar a las personas por la dirección de su voz y el contexto de la situación.

Estas pequeñas acciones favorecen un desplazamiento más seguro e independiente.

Y ahora te pregunto…

¿Alguna vez has dado este tipo de indicaciones?

Tal vez por nervios, por querer ayudar o simplemente porque nadie nos había enseñado una forma más clara de hacerlo.

¿Sabías que una persona con baja visión puede usar un bastón blanco o verde y también leer un periódico o utilizar un te...
23/07/2026

¿Sabías que una persona con baja visión puede usar un bastón blanco o verde y también leer un periódico o utilizar un teléfono inteligente?

La baja visión es diferente en cada persona. Según su condición visual, la iluminación y el entorno, puede necesitar un bastón para desplazarse con seguridad y, al mismo tiempo, aprovechar su resto visual para leer, usar ayudas ópticas o acceder a la tecnología. Esto no significa que esté fingiendo; simplemente cada discapacidad visual se manifiesta de manera distinta.

¿Alguna vez alguien puso en duda tu discapacidad visual por verte realizar alguna actividad? ¿O te sorprendió ver a una persona usar un bastón y después leer o usar su celular? Comparte tu experiencia en los comentarios.

¿Alguna vez has seguido hablando… para descubrir que la otra persona ya se había ido? 🤔Es una situación que muchas perso...
20/07/2026

¿Alguna vez has seguido hablando… para descubrir que la otra persona ya se había ido? 🤔

Es una situación que muchas personas con discapacidad visual 🧑‍🦯 hemos vivido.

Si durante una conversación necesitas retirarte, simplemente avísalo:

“Disculpa, tengo que irme. Te aviso cuando vuelva.”

Si no vemos, no podemos saber que la otra persona se ha ido si se aleja en silencio o solo se despide con un gesto. Es un detalle muy sencillo, pero hace una gran diferencia.

La inclusión también está en esos pequeños gestos que hacen la comunicación más accesible. 🧡

💬 Cuéntanos en los comentarios:
¿Te ha pasado una situación como esta? Si tienes discapacidad visual, ¿qué otras experiencias similares has vivido? Y si no la tienes, ¿conocías la importancia de este pequeño gesto?

18/07/2026

Adiós, bastón…

Venía ligera, como todos los días. Feliz, tranquila y lista para hacer mi transbordo de siempre.

Bajé del vagón del tren y, de pronto, pasó una de esas personas que parecen ir peleadas con el tiempo. Corriendo, empujando, sin mirar a nadie…

En un segundo, escuché el tronido.

Mi bastón.

No pude hacer nada para detenerlo ni para rescatarlo. Las puertas del tren se cerraron y aquella persona simplemente siguió su camino, como si nada hubiera pasado.

Alguien se acercó y me preguntó:

—¿Te lo rompió, verdad?

Solo asentí con la cabeza.

Y ahí terminó todo.

Nadie intentó detener a la persona. Nadie dijo: “Yo te ayudo”. A veces duele más la indiferencia que el accidente.

Sí, ya sé que muchos dirán que debería traer un bastón de repuesto. Si apenas traigo mi cabeza puesta, no tengo tiempo para acordarme de cargar una reposición… aunque, pensándolo bien, es una excelente idea.

Lo bueno es que el camino que me faltaba recorrer ya lo conocía de memoria. Avancé con muchísimo cuidado y, al llegar a mi estación, el guardia que siempre está ahí me hizo un enorme favor: me acompañó hasta mi destino. A él, de corazón, gracias.

Ahora toca comprar otro.

Porque para mí, un bastón no es un accesorio. Es mi independencia, mi seguridad y mis ojos para recorrer el mundo.

El que se rompió ya era el de las mil batallas. Lo habían pateado, pisado, golpeado… parecía de hule. Aguantó de todo durante mucho tiempo… pero esta vez ya no resistió.

Quiero pedirte un favor. Cuando veas el bastón de una persona ciega, no intentes brincarlo, no lo pises, no lo patees y mucho menos juegues con él. No es un juguete.

Recuerda que mi bastón es para mí lo que tus ojos son para ti.

Si alguna vez ves que una persona ciega tiene un percance y tú fuiste quien lo ocasionó, recuerda algo muy sencillo:

Para ti, quizá solo rompiste un bastón.

Para nosotros, rompiste la herramienta que nos permite movernos con libertad.

Y si por accidente hiciste el daño, no te vayas sin intentar solucionarlo. La empatía también se demuestra haciéndose responsable de nuestros actos.

Sigamos moviendo conciencias.

¿Quieres que internet y las redes sociales sean cada vez más accesibles para las personas con discapacidad visual?Con ac...
13/07/2026

¿Quieres que internet y las redes sociales sean cada vez más accesibles para las personas con discapacidad visual?

Con acciones muy sencillas puedes marcar una gran diferencia. Aunque hoy en día algunas plataformas generan descripciones automáticas de las imágenes mediante inteligencia artificial, estas no siempre son precisas ni describen lo realmente importante. Por eso, una breve descripción escrita por quien publica el contenido sigue siendo una de las mejores herramientas de accesibilidad.

Aquí tienes seis recomendaciones:

1. Describe las fotografías que publiques. No hace falta escribir un texto muy largo; basta con mencionar quién aparece, qué está sucediendo y el contexto de la imagen. Por ejemplo: “Foto en la que aparezco abrazando a mi hermana. Llevo un traje negro, camisa blanca y corbata roja. Ella viste camisa blanca y pantalón negro. Estamos en un parque con un árbol al fondo.”

2. Si envías stickers, GIF o memes, explica brevemente qué muestran. Los lectores de pantalla suelen ofrecer poca o ninguna información sobre este tipo de contenido. Después de enviarlos, agrega un mensaje como: “Es un gatito llorando” o “Es un meme de una persona aplaudiendo con entusiasmo.”

3. Escribe de forma clara. Evita abusar de abreviaturas, escribir palabras mezclando mayúsculas y minúsculas (como cAsA) o utilizar demasiados símbolos y caracteres decorativos. Los lectores de pantalla interpretan estos textos de forma literal, lo que dificulta su comprensión.

4. Describe también las imágenes que compartes o etiquetas. Si publicas una fotografía de otra persona, realizas una etiqueta o utilizas filtros que modifican la imagen, incluye una breve descripción. Por ejemplo: “Foto de mi hijo Daniel en el zoológico con un filtro que le pone orejas y nariz de gato.”

5. Si envías documentos, correos o mensajes con imágenes importantes, descríbelas. Si la información de una imagen es relevante para comprender el contenido, acompáñala con una breve descripción en el mismo mensaje. No des por hecho que el lector de pantalla podrá interpretarla correctamente.

6. Comparte estas recomendaciones. La accesibilidad digital no depende únicamente de la tecnología; también depende de los hábitos de quienes creamos y compartimos contenido.

Pequeñas acciones como estas permiten que una persona con discapacidad visual pueda navegar, conversar, disfrutar y participar en las redes sociales con mayor autonomía e igualdad de condiciones.

La accesibilidad comienza con pequeños gestos. Una simple descripción puede abrir la puerta para que alguien más también forme parte de la conversación.

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