Diana Siqueiros Terapeuta Familiar Sistémica

Diana Siqueiros Terapeuta Familiar Sistémica Terapia Familiar, individual y de pareja. Atención a niñas, niños, adolescentes y adultos.

A veces no necesitamos encontrar las palabras perfectas. Necesitamos:🟡 Atrevernos a preguntar.🟡 Escuchar  sin juzgar.🟡 T...
04/09/2026

A veces no necesitamos encontrar las palabras perfectas.
Necesitamos:

🟡 Atrevernos a preguntar.
🟡 Escuchar sin juzgar.
🟡 Tomar en serio lo que alguien nos comparte.
🟡 Quedarnos un poquito más.

Una conversación puede no resolverlo todo, pero puede hacer que alguien deje de sentirse a solas con su dolor.💛

Este septiembre, hablemos del suicidio con más humanidad, menos prejuicios y más presencia.

Preguntar también es cuidar.
Escuchar también es acompañar.✨

— Diana Siqueiros
Terapeuta Familiar Sistémica✨💜✨

Terminando de impartir taller de prevención al abuso sexual infantil a personal de Guarderías infantiles.❤️Me quedo con ...
25/08/2026

Terminando de impartir taller de prevención al abuso sexual infantil a personal de Guarderías infantiles.❤️

Me quedo con la satisfacción de haber compartido herramientas que pueden contribuir a prevenir, detectar y actuar oportunamente ante situaciones de violencia sexual contra niños y niñas.

Mi compromiso, desde el espacio que ocupe, siempre seguirá siendo con y para la niñez.✨✨

24/08/2026
24/07/2026

Llevo muchos años acompañando a niñas, niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. He escuchado relatos que estremecen, he visto el miedo, la tristeza, la culpa, la vergüenza y el enorme esfuerzo que implica romper el silencio. Y hasta el día de hoy no me ha tocado un solo caso en el que una niña, niño o adolescente haya inventado haber sido víctima de abuso sexual.

Por eso, cuando se atreven a hablar, mi primera responsabilidad como adulta y como terapeuta es creerle y acompañarle. Eso no significa sustituir a la justicia ni asumir el papel de juez. Significa hacer lo que la evidencia y la experiencia nos han enseñado una y otra vez: tomar la revelación con absoluta seriedad y proteger a quien puede encontrarse en una situación de enorme vulnerabilidad. Será la autoridad quien tenga la responsabilidad de investigar, recabar las pruebas y esclarecer los hechos con apego al debido proceso.

Lo que sí he visto demasiadas veces son casos en los que las víctimas dicen la verdad y la justicia nunca llega. Carpetas de investigación mal integradas. Errores en el proceso. Pruebas que no se recaban adecuadamente. Perpetradores en libertad mientras las víctimas cargan las consecuencias durante muchos años de su vida.

Hace algunos años colaboré en el acompañamiento terapéutico de un caso de abuso sexual infantil en la Sierra Tarahumara que concluyó con una sentencia condenatoria y que tuvo una cobertura mediática. Recuerdo perfectamente cómo una parte de la comunidad salió inmediatamente a defender al profesor. Decían que era un hombre intachable. Que era incapaz de hacer algo así. Que seguramente las niñas estaban mintiendo o culpando a la persona equivocada…Las niñas decían la verdad.
Hoy ese profesor cumple una condena de muchos años en prisión. Y, aun así, esa sentencia me parece insuficiente considerando el daño causado a once niñas y a 12 niños que presenciaron los abusos, convirtiéndose también en víctimas.
No debemos olvidar que “la buena reputación” de una persona no es una prueba de que sea incapaz de ejercer violencia. Los agresores sexuales no suelen ser monstruos visibles. Muchas veces son personas respetadas, apreciadas y aparentemente intachables. Precisamente por eso tantas víctimas no son creídas.

Por eso me indigna y horroriza ver lo que está ocurriendo en redes sociales. Me horroriza leer comentarios culpando a una adolescente. Me horroriza que miles de personas crean que tienen derecho a señalarla, insultarla y convertirla en el blanco de su enojo.

Ella denunció haber sido víctima de abuso sexual. Y hoy, independientemente de cómo concluya la investigación, está siendo violentada por miles de personas que han decidido convertirla en blanco de odio. El linchamiento público también es una forma de violencia, especialmente cuando recae sobre una adolescente.
Ninguna niña, niño o adolescente debería ser expuesta al odio público. Ninguna.

Si algo debemos aprender como sociedad es que una investigación se lleva a cabo en las instituciones de justicia, no en Facebook, no en X, no en TikTok. Las redes sociales no pueden convertirse en un tribunal que condene a una adolescente sin conocer los hechos ni medir las consecuencias de esa violencia.

Pienso en esa niña y en su familia, pienso en el miedo que deben estar viviendo. Pienso en la enorme vulnerabilidad en la que se encuentran. Y me duele profundamente imaginar que, además de todo lo que han tenido que enfrentar, ahora tengan que sobrevivir al juicio despiadado de miles de personas desconocidas.

Las personas adultas tenemos una enorme responsabilidad. No podemos exigir que las niñeces y adolescencias hablen cuando viven violencia y, al mismo tiempo, demostrarles que, si se atreven a hacerlo, la sociedad puede destruirles.

Proteger a las niñeces y adolescencias también significa cuidar cómo hablamos de ellas. También significa renunciar al morbo, al linchamiento y a las certezas apresuradas.

Escribo esto porque conozco el impacto que tiene para una niña, niño o adolescente que las personas adultas decidan no creerles, exponerles o convertirles en objeto de odio. Ese costo lo he visto de cerca. Y por eso no puedo, no podemos guardar silencio.

No atacamos a las niñeces y adolescencias, nuestra obligación es protegerles.
LAS NIÑECES Y ADOLESCENCIAS SON RESPONSABILIDAD DE TODAS LAS PERSONAS ADULTAS. ✨

15/07/2026

Ayer escuché estas declaraciones públicas que responsabilizan a Marisela Escobedo por el feminicidio de su hija. Y como terapeuta, considero importante expresar con claridad mi postura.

Cuando un discurso desplaza la responsabilidad del agresor hacia una madre que perdió a su hija de manera violenta, ese discurso contribuye a la revictimización y perpetúa una de las formas más profundas de violencia simbólica.
Las palabras importan y adquieren un peso aún mayor cuando provienen de personas que ocupan espacios de “representación, liderazgo o influencia social”…La libertad de expresión implica también una responsabilidad ética: comprender que aquello que decimos puede aliviar el dolor… o profundizarlo.

Desde la psicología del trauma se reconoce que, después de una experiencia devastadora, una de las cargas más difíciles de sostener es la culpa. Muchas madres, padres y familiares sobreviven preguntándose durante años si pudieron haber hecho algo diferente. Esa culpa suele aparecer incluso cuando objetivamente la responsabilidad nunca les perteneció.

Cuando desde un espacio público se afirma que una madre “debió haber hecho más”, no solo se emite una opinión. Se fortalece un discurso que alimenta esa culpa y que desplaza la atención del verdadero responsable: quien decidió ejercer la violencia.

Desde una perspectiva sistémica, la violencia feminicida es el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí: el ejercicio de poder y control por parte del agresor, las desigualdades estructurales entre hombres y mujeres, la normalización de distintas formas de violencia, la impunidad y, en demasiadas ocasiones, la falta de respuestas eficaces por parte de las instituciones encargadas de proteger y garantizar el acceso a la justicia.

Cuando toda esa complejidad se reduce a señalar lo que una madre “debió haber hecho”, no solo se simplifica una realidad profundamente dolorosa. También se invisibilizan las responsabilidades del agresor, del Estado y de una sociedad que todavía necesita cuestionar las condiciones que permiten que la violencia contra las mujeres continúe ocurriendo.

Marisela Escobedo perdió a su hija Rubí Marisol Frayre Escobedo a causa de un feminicidio. Después emprendió una lucha incansable para exigir justicia frente a un sistema que falló. Finalmente, fue asesinada mientras mantenía esa exigencia.🥺

Su historia no merece ser recordada desde el juicio hacia su maternidad, merece ser recordada como el reflejo del profundo abandono institucional que vivieron ella y su familia, y como un llamado permanente a construir un país donde ninguna mujer tenga que arriesgar su vida para exigir la justicia que el Estado tiene la obligación de garantizar.

Como terapeuta, acompaño a personas que viven con heridas invisibles. He visto el enorme daño que producen la culpa, el juicio y la revictimización. Por eso creo que guardar silencio frente a este tipo de discursos también sería una forma de omisión.

Mi postura es clara.
No podemos construir una sociedad más segura mientras sigamos preguntando qué hizo o dejó de hacer la víctima o su familia antes de preguntarnos por qué un agresor decidió ejercer la violencia y por qué las instituciones no lograron prevenirla ni responder con la diligencia que la situación exigía.

La empatía no consiste en justificar todas las opiniones. La empatía consiste en reconocer el dolor de las víctimas, nombrar las violencias cuando ocurren y asumir la responsabilidad colectiva que tenemos para transformarlas.

Porque las palabras construyen realidades. Y una sociedad que culpa a las víctimas difícilmente podrá convertirse en una sociedad que las proteja.

29/06/2026

Esta es la situación más actualizada según Chat gpt sobre lo ocurrido en Venezuela:
-Personas fallecidas: 1,450
-Personas heridas: entre 3,100 y 3,150.

Con el paso de los días se requerirá de manera urgente apoyo terapéutico para las personas de Venezuela.
Una persona venezolana hace llegar la solicitud para brindar ayuda psicológica, terapéutica y psiquiátrica voluntaria a través de un portal que un familiar suyo ha organizado.
Yo ya me registré. Les hago llegar la información para quienes estén interesadxs en apoyar.

https://project-h00l8.vercel.app/

Siempre, desde nuestras trincheras, podemos apoyar. ✨

Red de psicólogos y psiquiatras voluntarios para apoyar la salud mental en Venezuela.

He leído muchos comentarios sobre lo ocurrido anoche en los “festejos” del triunfo de México anoche y sinceramente, me d...
20/06/2026

He leído muchos comentarios sobre lo ocurrido anoche en los “festejos” del triunfo de México anoche y sinceramente, me dejan sumamente sorprendida y preocupada…

Me queda claro que rodear un vehículo, moverlo, invadir el espacio de quien va manejando y ponerlo en una situación de vulnerabilidad no está bien. La euforia, el alcohol o el ambiente festivo no convertirán nunca una agresión en algo aceptable. Pero también me queda claro que acelerar una camioneta contra personas tampoco lo está…
No necesito elegir entre una violencia y otra. No necesito decidir quién fue más culpable para reconocer que lo ocurrido pudo terminar en una terrible tragedia.

Lo que más me entristece, es la cantidad de personas que celebran lo sucedido, lo aplauden o lo consideran una respuesta deseable. Cuando empezamos a justificar que alguien pueda poner en riesgo la vida de otras personas porque estaba enojado, asustado o harto, estamos normalizando una forma de violencia que mañana nos podría alcanzar a cualquiera.

Comprender una reacción NO significa justificarla. Entender que alguien pudo sentir miedo o desesperación NO convierte en correcta cualquier acción que realice después. Ni tampoco el mal comportamiento de unas personas convierte automáticamente en legítimo el daño que reciban.

Me preocupa que cada vez parece haber más personas dispuestas a aplaudir el castigo, la humillación o el daño cuando quien lo recibe nos cae mal, piensa distinto o se comportó de manera incorrecta. La violencia no deja de ser violencia sólo porque logremos encontrar una explicación para ella.

A veces tengo la sensación de que estamos perdiendo la capacidad de sostener la complejidad: reconocer que unas personas actuaron mal y, al mismo tiempo, reconocer que la respuesta también fue inaceptable.

Tal vez eso sea lo que más necesitamos recuperar, la capacidad de indignarnos ante la violencia, venga de donde venga, sin convertirla en espectáculo ni en motivo de celebración.🥺

🥺
16/06/2026

🥺

🚨💔 Entre el furor del mundial, sucedió una escena que conmovió a mucha gente; con la esperanza de encontrar a su hija desaparecida, un padre recorrió las calles de la CDMX repartiendo fichas de búsqueda entre los aficionados que asistieron a los festejos y actividades mundialistas.

No obstante, mientras entregaba los volantes, muchas personas que pasaban solo mostraron indiferencia y lo ignoraron, continuando su camino sin detenerse. 🥺

Para mí, la empatía es la capacidad de acercarnos a la experiencia de otra persona e intentar comprender cómo está vivie...
08/06/2026

Para mí, la empatía es la capacidad de acercarnos a la experiencia de otra persona e intentar comprender cómo está viviendo una situación, sin asumir que sentimos exactamente lo mismo ni que conocemos por completo su realidad.
Implica escuchar y comprender, conectar emocionalmente y responder con respeto y consideración.

La empatía no significa estar de acuerdo con todo lo que alguien hace o piensa. Más bien, es la disposición a decir, de manera implícita o explícita:
Quizá no siento lo que tú estás sintiendo, pero quiero comprenderlo lo mejor posible. ✨

Muchas personas creen que una relación sana se reconoce por la cantidad de amor que existe entre dos personas.A veces me...
05/06/2026

Muchas personas creen que una relación sana se reconoce por la cantidad de amor que existe entre dos personas.

A veces me pregunto si la salud de una relación se refleja más en algo distinto.

Quizá se revela en la forma en que dos personas se tratan cuando están cansadas, frustradas, heridas o en desacuerdo.

Porque es fácil ser amables cuando todo marcha bien.

Lo verdaderamente valioso es poder seguir mirándonos con respeto cuando pensamos diferente, cuidarnos cuando estamos vulnerables y recordar que la persona que amamos no se convierte en nuestro enemigo durante un conflicto.

Con frecuencia hablamos del amor como si fuera el principal indicador de una buena relación. Sin embargo, tal vez sea en los momentos difíciles donde podemos reconocer la fortaleza de un vínculo: en la disposición para escuchar, en la capacidad de reparar cuando nos hemos lastimado y en la decisión de seguir construyendo juntos a pesar de las diferencias.

Tal vez la salud de una relación no se mide por la ausencia de conflictos, sino por la forma en que elegimos encontrarnos de nuevo después de ellos. ❤️

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