17/08/2026
“Los psicoterapeutas también somos humanos. Tenemos emociones, historias, días difíciles, pérdidas, aprendizajes y procesos personales. No somos inmunes al dolor ni tenemos la vida resuelta.
Pero cuando entramos al espacio terapéutico, asumimos la responsabilidad de cuidar nuestro rol: escucharte sin convertir la sesión en nuestra historia, acompañarte sin decidir por ti, confrontarte cuando sea necesario, sostenerte cuando lo necesites y mantener límites que protejan el proceso.
Por eso, no compartir nuestra vida personal, no buscar una amistad fuera de consulta o mantener cierta distancia profesional no significa frialdad ni falta de empatía. Significa cuidar un espacio que existe para ti.
Ser psicoterapeuta no significa dejar de ser humano; significa aprender a poner nuestra humanidad, formación y experiencia al servicio de tu proceso, con ética, respeto y responsabilidad.”**