30/06/2026
El club de los cerebros con talentos diferentes
¿Has visto que en el jardín hay pajaritos que vuelan altísimo, ardillas que trepan árboles súper rápido y caracoles que caminan despacito pero conocen muy bien el suelo? ¡Cada uno tiene su propio talento!
En nuestra cabecita pasa lo mismo. Hay cerebros que son buenísimos para unas cosas y necesitan trucos diferentes para otras. A veces, a los cerebros les cuesta un poquito de trabajo jugar con las letras, con los números o mover el cuerpo. ¡Y eso no significa que estén enfermitos ni que sean menos inteligentes! Son cerebros sanos, hermosos y únicos que aprenden a su propia manera.
Mira estos tres tipos de cerebros tan especiales:
1. El cerebro de las letras bailarinas (Dislexia)
Imagina que abres un libro y, en lugar de quedarse quietas, ¡las letras se ponen a bailar y a dar vueltas como en una fiesta! Eso es lo que le pasa a las personas con dislexia. Su cerebro es súper creativo, pero le toma más tiempo y esfuerzo atrapar a las letras para saber qué sonido hacen.
El truco mágico: Estas personas no son flojitas, ¡trabajan el doble! Para ayudarlas, usamos libros con letras más grandes y especiales que no se mueven tanto, o escuchamos cuentos con los oídos en lugar de usar los ojos.
2. El cerebro que necesita un mapa para el cuerpo (Dispraxia)
¿Alguna vez has intentado dibujar con la mano que no usas normalmente? Se siente un poco raro, ¿verdad? El cerebro de las personas con dispraxia sabe exactamente lo que quiere hacer —como abrocharse un botón, amarrarse los tenis o cachar una pelota—, pero a su cabeza le cuesta un poquito más de trabajo mandarle el mapa con las instrucciones correctas a los músculos. Por eso, a veces se les caen las cosas o se tropiezan más seguido.
El truco mágico: A veces esto también les pasa al hablar y necesitan más tiempo para acomodar las palabras en su boquita. Lo que más necesitan es paciencia, mucho amor y practicar jugando a su propio ritmo, ¡sin presiones!
3. El cerebro de los números traviesos (Discalculia)
Imagina que juegas a las escondidillas con los números y, cuando intentas contarlos, ¡se cambian de lugar o se disfrazan unos de otros! El signo de más (+) juega a convertirse en el de menos (-) para hacer travesuras. A las personas con discalculia les cuesta mucho trabajo imaginar cuánto es "tres" o "cinco" solo con ver el dibujo del número en un papel, o aprender a ver la hora en el reloj.
El truco mágico: Para que estos cerebros entiendan las matemáticas, necesitan tocar el mundo. En lugar de usar un cuaderno, contamos con bloques de colores, juguetes, piedritas o dibujos divertidos. ¡Así los números traviesos ya no se pueden esconder!
¡Un gran equipo de superpoderes!
¿Sabes qué es lo más genial? Que muchos niños tienen un poquito de cada uno de estos cerebros al mismo tiempo. Un niño puede tener un cerebro explorador (TDAH) y también tener letras bailarinas en su cabeza. ¡Eso los hace doblemente especiales!
Por eso, en lugar de pedirle a un pececito que trepe un árbol o decirle a alguien que "se esfuerce más", lo que hacemos es darles las herramientas correctas. Si cambiamos la forma de enseñar y jugamos con bloques, dibujos y mucha paciencia, ¡todos los niños pueden brillar con su propia luz!
Por Tita Mdz