11/07/2026
Nuevamente tuve el honor de participar como sinodal en una prestigiosa universidad.
Cada vez estoy más convencido de que este tipo de evaluaciones van mucho más allá de identificar aciertos o errores. Nuestro papel no es demostrar cuánto sabemos ni hacer sentir al estudiante que está siendo juzgado; nuestra verdadera responsabilidad es generar un espacio que fortalezca su pensamiento crítico, su seguridad y su capacidad para responder ante la incertidumbre.
Presentar un examen profesional representa, para muchos, una de las experiencias de mayor tensión durante su formación. En pocos minutos deben responder preguntas sobre temas de salud sin conocer de antemano qué se les cuestionará, mientras exponen sus conocimientos frente a docentes con amplia experiencia. Sin embargo, precisamente ahí radica el verdadero aprendizaje.
La medicina nos enseña que el conocimiento está en constante evolución. Lo que ayer era el diagnóstico o el tratamiento de elección, hoy puede haber cambiado con la aparición de nueva evidencia científica. Por ello, más que memorizar respuestas, es indispensable aprender a analizar, razonar, adaptarse y mantener una actitud de aprendizaje permanente.
Quiero felicitar sinceramente a todos los participantes. Cada uno demostró preparación, compromiso y valentía al enfrentar este importante reto académico. Estoy seguro de que estas experiencias contribuyen no solo a formar mejores profesionales de la salud, sino también personas con la capacidad de afrontar los desafíos que encontrarán a lo largo de su vida.
¡Muchas felicidades a todas y todos por el gran trabajo realizado y mucho éxito en la nueva etapa que están por comenzar!