06/08/2026
Durante nuestra formación aprendemos (poco) sobre lactancia, de compuestos, calorías, beneficios inmunológicos, proteínas, etc; vamos aprendiendo “mucho” en el camino, pero te atraviesa el conocimiento y la duda en el justo momento que te vuelves madre, porque puedes saberlo todo y DUDARLO TODO al mismo tiempo, puedes dudar de tu cuerpo y tu capacidad y entonces necesitas guía, ayuda, empatía pero sobre todo mucho AMOR, de ese amor que escucha, que sostiene, que incita, que acompaña…
Ser madre, ser doctora, ser pediatra, ser prolactancia tiene un significado distinto cuando aprendes a acompañar desde tu vivencia, desde tu cansancio, desde tu experiencia, ya no sólo acompañas desde la teoría, entiendes a las madres desde su duda, miedo, pero también desde su convicción de lograrlo.
Tu historia de lactancia va cambiando conforme el tiempo, desde la ilusión, la frustración, el dolor, el cansancio y al final siempre, SIEMPRE, desde la nostalgia! 🩷
Sigamos trabajando por que cada madre que quiera y decida alimentar con lactancia tenga el acompañamiento adecuado en casa, en el trabajo y en las instituciones y personal de salud!
Semana Mundial de la Lactancia Materna 🤍
Este año confirmé algo que ya sabía como pediatra, pero que solo comprendí por completo al vivirlo: la lactancia no es obra de una sola persona. Ni siquiera de dos. Es el resultado de toda una red que sostiene a una madre para que ella pueda sostener a su bebé.
Comienza desde ese instante en que el ginecólogo y el pediatra favorecen el apego inmediato y respetan esa primera hora de vida. Continúa cuando las enfermeras acompañan con paciencia, observan una buena técnica y transmiten confianza en lugar de culpa. Se fortalece cuando los profesionales de la salud escuchan, orientan, corrigen con empatía y permanecen presentes incluso cuando las cosas no salen como se esperaba.
Pero también vive fuera del hospital.
En el papá que carga todo lo demás para que mamá solo tenga que cargar a su bebé. En la abuela o la suegra que preparan un plato de comida caliente o un atolito “porque hace bien”. En quien llena una y otra vez la jarra de agua. En la galletita olvidada sobre el buró porque la toma se alargó. En la pijama de algodón con botones que hace las madrugadas un poco más sencillas. En la mecedora, el reposet, la almohada acomodada justo donde hacía falta.
Y también en quien toca la puerta y, en lugar de pedir cargar al recién nacido, pregunta: ”¿Qué necesitas?”
Porque la lactancia no solo alimenta con leche. También necesita descanso, tiempo, información basada en evidencia, respeto y muchísima compasión.
Como pediatra he acompañado a muchas familias. Como mamá aprendí que hay días en los que una toma te llena el corazón y otros en los que las lágrimas caen junto con la leche. Hay dolor, dudas, culpa, cansancio y una enorme presión por hacerlo “perfecto”. Por eso hoy admiro aún más a cada mujer que decide intentarlo, que persevera, que pide ayuda cuando la necesita y que, cuando las circunstancias no permiten una lactancia exclusiva o prolongada, sigue amando y alimentando a su bebé de la mejor manera posible.
En esta Semana Mundial de la Lactancia Materna quiero recordar que apoyar la lactancia no significa decirle a una madre que “debe poder”. Significa crear las condiciones para que pueda hacerlo si así lo desea.
Porque cuando cuidamos a una madre, también estamos cuidando a su bebé.
Feliz Semana Mundial de la Lactancia Materna. 🤍
Mi agradecimiento muy especial a los increíbles profesionales de la salud que apoyaron mi proceso:
Ginofer (Dr. Eduardo González Sicilia y todo su equipo)
tavoszz (Dr. Gustavo Morales)
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Peques Coatepec Pediatra Prolactancia
, abrazar con el alma
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