08/08/2026
Hoy, querida Mayela Juliana, celebramos 39 años de matrimonio y 40 años de conocernos.
La verdad, cuando te conocí no imaginaba que estaba firmando el contrato más largo, más hermoso y más exitoso de mi vida… y además sin letra chiquita.
En este tiempo hemos construido una familia maravillosa.
Llegaron nuestros dos grandes tesoros: Agustín David, que ya suma 35 años, y Mayela, que ya alcanzó los 31. Ambos son profesionistas exitosos, buenas personas y motivo permanente de orgullo.
Aunque, para ser honestos, todavía tienen pendiente entregarnos el proyecto llamado “nietos”, que parece estar atorado en trámites administrativos.
Hoy quiero darte las gracias por coincidir conmigo en esta vida y por compartir los mejores momentos de mi historia.
Hemos vivido alegrías, retos, sueños cumplidos, algunos tropiezos y muchas lecciones. Si Dios me diera la oportunidad de volver a vivir una nueva vida y me permitiera elegir de nuevo el camino, te escogería otra vez sin pensarlo.
Quizá cambiaría una cosa: haber tenido un poco más de empatía contigo en algunos momentos.
La experiencia enseña que el amor no sólo se demuestra en los grandes acontecimientos, sino también en los pequeños detalles de cada día.
Pero aun con nuestras imperfecciones, puedo decir que los momentos de felicidad han sido inmensamente mayores que las dificultades que hemos superado juntos.
Gracias por tu compañía, por tu paciencia, por tus consejos, por las risas, por las aventuras y por estar a mi lado cuando la vida ha sido generosa y también cuando nos ha puesto a prueba.
Después de 40 años de conocerte y 39 años de caminar juntos, todavía hay algo que me gusta decirte y que nunca pierde valor:
Te quiero mucho. Te quiero hoy, te quise ayer y, si Dios lo permite, te seguiré queriendo mañana.
Feliz aniversario, mi amor. Gracias por esta maravillosa coincidencia llamada nosotros.
Agustín