20/05/2026
Hoy 20 de mayo abrazo con el corazón a todas las psicólogas que han hecho de esta profesión una forma de amar, de sostener y de acompañar la vida humana en sus momentos más vulnerables. Y de manera especial, abrazo a las psicólogas feministas, a las que han entendido que escuchar también es un acto de resistencia, de dignidad, de justicia y de profunda sororidad.
Ser psicóloga no es solo estudiar teorías o acompañar procesos; es sentarse frente al dolor humano y decidir quedarse. Es escuchar historias rotas sin apartar la mirada. Es acompañar lágrimas, silencios, miedos, duelos. Es creer en las personas incluso cuando ellas mismas han dejado de creer en sí.
Y hoy también quiero abrazarme a mí misma. Porque ejercer esta profesión ha sido una de las bendiciones más profundas de mi vida. Porque amo profundamente lo que hago. Porque cada historia que llega a mí me transforma, me enseña y me recuerda el enorme privilegio que significa acompañar a alguien en su proceso más humano y más vulnerable.
Gracias a cada persona que ha confiado en mí. Gracias por abrirme las puertas de sus dolores, de sus procesos, de sus cicatrices y también de sus esperanzas. Gracias por permitirme acompañar sus reconstrucciones, sus despertares, sus duelos y sus renacimientos. Nada de eso lo tomo a la ligera; al contrario, lo guardo con profundo respeto y gratitud en el corazón.
Ser psicóloga feminista me ha enseñado que sanar también es político, que acompañar también transforma el mundo y que la empatía puede convertirse en refugio para quienes han vivido tanto dolor.
Deseo profundamente que nunca olvidemos que la psicología es una ciencia. Que nuestro acompañamiento siempre esté sostenido por la evidencia científica, por la preparación constante, por la ética profesional y por el compromiso responsable. Porque acompañar vidas humanas implica sensibilidad, sí, pero también conocimiento, rigor y responsabilidad. Humanidad y ciencia deben caminar siempre de la mano.
Hoy celebro esta profesión que no solo se ejerce con la mente, sino con el alma entera.
Feliz día a todas las psicólogas. Gracias por sostener, escuchar, acompañar y sembrar esperanza aun en medio de tanto dolor humano. 💜