11/12/2025
Tu amígdala puede secuestrar tu comportamiento en 90 milisegundos
La amígdala, centro emocional del cerebro, puede activarse tan rápido que toma decisiones antes de que tu corteza prefrontal —encargada del pensamiento lógico— pueda intervenir.
En menos de un parpadeo puedes entrar en modo pelea, huida o congelamiento, aun cuando el peligro no sea real.
Este “secuestro emocional” explica por qué reaccionamos impulsivamente, gritamos, enviamos mensajes que luego lamentamos o tomamos malas decisiones cuando estamos alterados.
La buena noticia es que las técnicas de regulación emocional, respiración profunda y mindfulness disminuyen la hiperactividad de la amígdala y aumentan la actividad del córtex prefrontal.
Literalmente entrenas a tu cerebro a responder, no a reaccionar.
Referencia: LeDoux, J. (2015). Anxious: Using the Brain to Understand and Treat Fear and Anxiety. Penguin Books.
Tomado del muro de Instituto nacional de neurociencias, neuropsicóloga y neurorehabilitación