17/03/2026
Durante una charla en el zoológico de San Diego, los cuidadores acercaron a las nutrias para que las familias pudieran verlas mejor. La mamá se adelantó y, muy orgullosa, mostró a su bebé.
Pero el papá nutria no quiso quedarse atrás.
Llevaba una pequeña piedra y la sostenía con mucho cuidado, como un gran tesoro, y se quedó ahí mirando alrededor, como esperando que también lo admiraran. El cuidador se rió y le explicó a la gente que básicamente estaba pensando: “Oigan, yo también traje algo”.
Algunas nutrias se encariñan mucho con ciertos objetos y los tratan como si fueran especiales.