11/08/2026
La libido o deseo sexual no es una obligación ni existe una cantidad “normal” de deseo que todas las personas debamos tener.
El deseo puede fluctuar a lo largo de la vida y verse influido por múltiples factores: estrés, sueño, medicamentos, anticonceptivos, cambios hormonales, dolor durante las relaciones sexuales, posparto, menopausia, salud emocional, dinámica de pareja y contexto personal, entre otros.
Además, tener poco o ningún deseo sexual no es necesariamente un problema médico. Se convierte en algo que vale la pena explorar cuando representa un cambio significativo para ti, te genera malestar o afecta tu bienestar.
Por eso, la pregunta principal no debe ser “¿cómo aumento mi libido?”, sino primero:
¿Mi deseo cambió?
¿Cómo me siento yo con mi deseo y qué necesito?
¿Hay algo que esté interfiriendo con mi bienestar sexual?
En una valoración ginecológica podemos revisar las posibles causas, pero siempre recuerda que tu deseo sexual no es una deuda que tengas que pagarle a nadie.