17/08/2026
Una ruptura de pareja puede afectar la salud mental de un hombre mucho más de lo que alcanzamos a ver desde fuera.
A veces respondemos con un “ya se te va a pasar”, “sal con tus amigos” o “pronto conocerás a alguien más”. Se dice con buena intención, pero una investigación reciente muestra que el periodo posterior a una separación puede ser especialmente delicado.
Una revisión publicada en Psychological Bulletin reunió 75 estudios realizados en 30 países, con información de más de 100 millones de hombres, para analizar la relación entre las rupturas de pareja y el riesgo de suic1di0.
Los investigadores encontraron que los hombres divorciados presentaban mayores probabilidades de tener pensamientos suic1da5, intentar su1c1dar5e y morir por suic1di0 que los hombres casados. Además, el riesgo resultó particularmente elevado inmediatamente después de la separación.
Esto no significa que una ruptura provoque un suic1di0 ni que todos los hombres recién separados estén en riesgo. Lo que muestra el estudio es una asociación que permite identificar un periodo de mayor vulnerabilidad.
Y hay algo que puede ayudarnos a entenderlo.
Cuando termina una relación no solamente se pierde a la pareja. También pueden cambiar la casa, las rutinas, los proyectos, la convivencia cotidiana, el contacto con los hijos y buena parte de la vida que se había construido alrededor de esa relación.
Además, algunos hombres tienen amigos, compañeros de trabajo y familiares, pero pocas personas con quienes realmente hablan de tristeza, miedo, vergüenza, fracaso o desesperanza. En esos casos, la pareja puede haberse convertido en su principal fuente de intimidad y apoyo emocional.
Por eso una separación puede significar también la pérdida repentina de una parte importante de su red de apoyo.
La revisión encontró que factores como la soledad y las dificultades para manejar las emociones se relacionaban con una mayor vulnerabilidad.
Esto tiene una implicación bastante práctica para quienes tenemos cerca a un hombre que acaba de atravesar una ruptura difícil.
En lugar de decirle solamente “tienes que ser fuerte”, quizá convenga preguntarle cómo está realmente. Saber si duerme, si continúa viendo a sus amigos, si se está aislando, si ha aumentado su consumo de alcohol o si siente que la situación lo está rebasando.
Porque no siempre quien necesita ayuda sabe cómo pedirla.
A veces simplemente vemos a un hombre que acaba de separarse y suponemos que podrá manejarlo solo.
Cuando un amigo atraviesa una ruptura, ¿los hombres sabemos preguntarle cómo está realmente o todavía nos cuesta tener ese tipo de conversaciones?
Fuente: Wilson y colaboradores, Psychological Bulletin. Revisión sistemática y metaanálisis de 75 estudios realizados en 30 países.