25/04/2026
A veces, después de vivir experiencias difíciles, el peligro ya no está afuera… sino en lo que se siente dentro. Hay días en los que todo parece estar en calma, pero el cuerpo sigue en alerta, como si algo pudiera pasar en cualquier momento.
Y entonces, la tranquilidad no se siente natural… se siente desconocida.
Sanar no siempre comienza entendiendo lo que pasó, sino aprendiendo, poco a poco, a habitar el propio cuerpo con más suavidad, con más seguridad, con más calma.
✨ Un pequeño paso puede ser detenerte un momento, llevar tu atención a tu respiración y recordarle a tu cuerpo: “ahora mismo estoy a salvo”. Repetirlo, aunque no se sienta real al inicio, también es parte del proceso.
💭 ¿Qué podrías hacer hoy, por pequeño que sea, para ayudar a tu cuerpo a sentirse un poco más seguro?