24/08/2026
Hay pacientes que llegan al diván con una frase que parece perfectamente inocente:
Ahí, justo ahí, empieza el trabajo psíquico. Porque “pasaron cosas” puede ser la versión resumida de un archivo emocional de 800 páginas que todavía no encuentra palabras.
Christopher Bollas llamó “lo sabido no pensado” a aquello que conocemos psíquicamente antes de poder formularlo: experiencias que permanecen como sensaciones, estados de ánimo o formas de relacionarnos, aunque todavía no podamos narrarlas.
André Green nos recuerda que no todo lo que duele se presenta como tristeza. A veces aparece como vacío, desconexión o una especie de silencio afectivo: algo ocurrió, pero la representación quedó suspendida. Por eso, en psicoanálisis, “pasaron cosas” no es el final de la historia. Es apenas el título del expediente.
Porque una cosa es saber que pasaron cosas y otra bastante distinta es descubrir qué nos pasó con lo que pasó.
Y sí: para eso existe el diván.
Para desgranar el “pasaron cosas” hasta que aparezca, por fin, el sujeto que tuvo que atravesarlas.