18/08/2026
Muy importante 🚨🚨🚨
En Delicias también se ha vuelto necesario hablar de algo que incomoda: personas que, después de tomar cursos de “terapia holística”, “sanación energética”, “terapia cuántica”, “coaching espiritual” o alguna variante con nombre rimbombante, comienzan a ofrecer atención a personas con problemas de salud mental.
Y aquí conviene dejar de jugar con las palabras.
Un curso no sustituye una formación clínica.
Una certificación privada no equivale a una profesión sanitaria.
Y ponerle “cuántico” a una práctica no la convierte en científica.
La psicoterapia no consiste en escuchar bonito, prender una vela, hablar de energías, interpretar vibraciones o acompañar a alguien mientras atraviesa una crisis.
Implica evaluación, formulación clínica, intervención, seguimiento, manejo de riesgos, límites profesionales y responsabilidad.
En Chihuahua, la propia Ley de Salud Mental establece requisitos específicos para quienes ejercen como psicoterapeutas. No basta con autodenominarse “terapeuta”.
Y esto no es una guerra contra la espiritualidad.
Usted puede creer en energías.
Puede practicar espiritualidad.
Puede meditar.
Puede hablar de chakras.
Puede hacer lo que quiera con sus creencias.
Lo que no puede hacer responsablemente es convertir esas creencias en sustituto de una intervención clínica y presentarlas ante personas vulnerables como si fueran equivalentes a un tratamiento psicológico.
Porque en Delicias, como en cualquier otra ciudad, quien llega buscando ayuda por depresión, ansiedad, trauma, riesgo suicida, violencia o cualquier otro problema clínico no debería convertirse en el campo de experimentación de alguien que aprendió psicología en un curso de fin de semana.
Y aquí está la parte que algunos no quieren escuchar:
La buena intención no compensa la incompetencia.
No basta con “querer ayudar”.
Un cirujano no puede operar porque tiene buenas intenciones.
Un abogado no puede litigar porque es buen consejero.
Un contador no puede llevar tus impuestos porque “se le dan los números”.
Entonces, ¿por qué con la salud mental tendría que ser diferente?
Delicias merece servicios de salud mental ejercidos por profesionales con formación, competencias y responsabilidad.
No necesitamos más terapeutas improvisados.
Necesitamos profesionales preparados.
Y si esto incomoda, quizá el problema no sea el mensaje.
Quizá sea que estamos demasiado acostumbrados a que nadie cuestione quién está detrás de la palabra “terapeuta”.