21/02/2026
¿SOY UN THERIAN?
Jesús Trujillo, El Sapo Soñador.
No, “El sapo soñador” es solo un seudónimo. Lo tomé de un cuento que escribí con el mismo nombre, se trata de una alegoría de mi existencia: una metáfora del como veo la vida, del como enfrento las dificultades de mi entorno.
No aseguro ser un sapo, ni actúo como anfibio, a diferencia de mis amigos los Therian, a quienes respeto y entiendo (o trato de entender); ellos sí dicen ser alguna especie de animal, también actúan parcialmente como tales: y si digo “parcialmente” es porque no adoptan totalmente la conducta animal, tampoco se alejan por completo del actuar humano.
Se podría pensar que este grupo padece un trastorno psicológico, pero no es así. La zoantropía sí es un trastorno psiquiátrico. Quien lo padece pierde la noción de su identidad humana; desarrolla la convicción de haberse transformado en un animal, es decir, se da un delirio de metamorfosis. Aparece una ruptura con el entorno familiar y social. La licantropía nos suena más familiar, esta es un tipo específico de zoantropía, la persona cree específicamente que se transforma en un lobo.
A diferencia de lo expuesto en el párrafo anterior, a la conducta de los amigos Therian se les encuentra relación con la búsqueda de pertenencia e identidad; también con la falta de habilidades sociales, es decir, se les facilita más interactuar con un disfraz o una máscara puesta. Cuando encuentran a otros con los mismos gustos se sienten parte de un grupo, se sienten parte de una manada.
El sapo soñador no ve therians, él ve personas buscando familia y afecto.
Ojalá mi escrito, hecho con más corazón que con fundamento científico, sirva para entender a este grupo que ha sido juzgado y ridiculizado en los últimos días. De los peores actos que comete el ser humano es discriminar, lo dice un niño de rancho, lo dice un adulto “discapacitado”.
Atte: Jesús Trujillo, El Sapo Soñador.