30/04/2026
Si hoy pudiera abrazarte, mi niña chiquita…
te miraría a los ojos y te diría:
Eres hermosa. Eres valiosa. Eres profundamente especial.
Gracias… gracias por haber resistido, por haber creído incluso cuando no entendías nada.
Sé que hubo momentos donde sentías miedo, donde te sentías insegura, donde pensabas que tal vez no eras suficiente…
y aun así, seguiste adelante.
Quiero que sepas que todo lo que viviste no fue en vano.
Cada lágrima, cada silencio, cada duda…
Dios lo vio todo, y lo transformó en fuerza, en propósito, en luz.
Hoy soy una mujer más segura, más consciente, más fuerte…
y gran parte de eso es gracias a ti.
Gracias por no rendirte.
Gracias por seguir soñando, por qué eras una pequeña gran soñadora incluso cuando parecía difícil.
Y ¿sabes algo?
Lo mejor que nos ha pasado en la vida…
ha sido encontrarnos con Dios, entregarle nuestro corazón a Cristo, ahora ayudar a otros siendo psicóloga
y descubrir que nunca estuvimos solas.
Hoy estamos rodeadas de amor, de personas que nos valoran,
y poco a poco estamos aprendiendo a amarnos, a respetarnos, a elegirnos.
Te abrazo con todo mi amor…
y te prometo algo:
nunca más te voy a soltar.