16/06/2026
Estás lleno de problemas —dijo—. ¿Por qué?
—Sólo soy un hombre, don juan —repuse malhumorado.
Hice la afirmación en la misma vena que mi padre solía hacerla. Cada vez que decía ser sólo un hombre, implicaba que era débil e indefenso y su frase, como la mía, rebosaba un esencial sentido de desesperanza.
—Piensas demasiado en ti mismo —dijo sonriendo—.
Y eso te da una fatiga extraña que te hace cerrarte al mundo que te rodea y agarrarte de tus razones. Por eso tienes solamente problemas. Yo también soy sólo un hombre, pero no lo digo como tú lo dices.