26/10/2025
El ejercicio y los hábitos de vida siguen siendo uno de los factores más impactantes para preservar la salud cerebral. Se sabe que la debilidad muscular y la fragilidad se asocian con la gravedad del deterioro neural y cognitivo. El ejercicio es la mejor forma de modular el eje músculo-cerebro; se ha sugerido una relación dosis-respuesta entre el aumento de la fuerza muscular y la función de la memoria.
El entrenamiento habitual promueve la expresión de factores neurotróficos como IGF-1 y BDNF en regiones cerebrales vulnerables a la neurodegeneración, como el hipocampo. Además, se presentan mejoras en la función endotelial, la perfusión cerebral y la captación de glucosa en el cerebro, lo que resulta en una mejor correspondencia entre la oferta y la demanda metabólica neuronal.
La cascada neuroprotectora a través de la participación habitual en ejercicios de fuerza y resistencia es prometedora para reducir el riesgo de aparición y la tasa de progresión de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y las demencias relacionadas.
Uno más sobre el papel neuroprotector del ejercicio.
Allison Y. (2025)
https://www.frontiersin.org/journals/physiology/articles/10.3389/fphys.2025.1606267/full