21/03/2026
Un niño herido en su infancia no deja de amar a sus cuidadores, sino que deja de amarse a sí mismo, desarrollando baja autoestima, inseguridad y la creencia de no ser suficiente. Esta herida se forma por rechazo, abandono, comparación o trato crítico, provocando que el niño esconda su verdadero ser para ser aceptado.