11/03/2026
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Cuando los métodos educativos no son respetuosos de la naturaleza, ritmos, intereses, maneras de aprender, tipos de inteligencia, etc., de los niños, sino todo lo contrario —como sucede en la enorme mayoría de los colegios tradicionales que siguen métodos pedagógicos equivocados y obsoletos— es normal que los niños no estén contentos, sino todo lo contrario, y eso hace que sus actitudes y comportamientos no sean de lo mejor.
Lo mismo ocurre con los métodos que usamos en el hogar.
Entonces, antes de pensar que "el problema está en el niño", y que es el niño el que tiene que cambiar, tendríamos que analizar si quizá se trate del método utilizado, o de la manera como estamos educando, y quizá seamos nosotros, padres o maestros, los que tenemos que modificar lo que estamos haciendo.
Montessori lo expresa muy claramente en sus libros y textos: "No conocemos al niño", y por lo tanto, no sabemos educarlo. Y nos quejamos de los niños, cuando somos nosotros quienes causamos muchos de los problemas que tenemos con ellos justamente por este desconocimiento de su verdaderas caraterísticas y naturaleza, además de los muchos prejuicios que tenemos, que nos vuelven ciegos y nos impiden ver la realidad.
Para profundizar en el tema, recomiendo leer directamente a María Montessori, en libros como El niño, el secreto de la infancia, La Mente absorbente del niño, o El niño en familia, por ejemplo.
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