20/07/2026
A veces no se trata solo de sentarte y meditar...
Se trata de vivir el proceso:
De escuchar a tu cuerpo y a tu mente... Sí... porque al meditar la mente no se pone en blanco... empieza a parlotear y oh sí... avienta muchas cosas... verdades incómodas, recuerdos que no quisieras recordar, imágenes que no quisieras volver a ver... pensamientos negativos y fatalistas, reproches, culpas, juicios, críticas... ese ego no para... hace bien su trabajo.
¿Y qué hay de las emociones? El corazón se libera también y quiere ser escuchado, quiere que sientas, que lo sientas, que lo mires y recuerdes que está ahí, entonces te manda un sentimiento, un dolor, angustia, ansiedad, tristeza, miedo, pánico y duele... oh sí, duele...
Y entonces el cuerpo empieza a quejarse también... te incomoda la postura, te da comezón, sientes frío, calor... ganas de pararte y moverte, salir corriendo... ¡¡huír!!!
Todo esto es parte del proceso de meditar... y hay que entenderlo y sobrepasar estos momentos... ¡es el indicativo de que está funcionando! Porque tu viejo yo se queja... tu yo anterior quiere quedarse en su zona de confort... Es su grito desesperado: "¡Estoy bien así!! ¿Qué $% #$ diantres estás haciendo? ¡Déjanos así!"
Es el viejo yo que quiere subsistir, de no querer renovarse porque está dispuesto a morir así y te quiere llevar con él...
Pero el nuevo yo, ese Yo Superior que está emergiendo de la meditación es más fuerte, es tu verdadera esencia, es tu mejor versión que está lista para hacerse presente en tu vida y mejorar todos los aspectos de tu ser... Es la luz que quería ser opacada pero jamás será así, es tu fuego, es tu verdad, es lo divino dentro de ti que no puede ser negado ni apagado.
¡Sigue intentando meditar, no renuncies, ten confianza, fé y certeza de que lo estás haciendo bien! El regalo te espera después, pasando la tormenta y de pasar el proceso de meditación. ¡Así es!
Cuéntame en comentarios... ¿cómo ha sido tu viaje hacia tu interior?
Con cariño,
Erika Montero