14/06/2026
Conocí la Biodanza en el año 2014 cuando vivía en Playa del Carmen🌴🌊☀️
Recuerdo perfectamente aquella primera ronda en ese piso de madera frente al mar, desde esos primeros movimientos despertaron en mí un fuego interno: una mezcla de felicidad, conexión, emoción y nerviosismo ante algo que parecía completamente nuevo, pero que al mismo tiempo se sentía que habitaba en mí desde siempre ♾️
Era como regresar a casa 🙌🏼✨
Después vinieron las miradas…
Después las danzas…
Después los encuentros…
Y poco a poco, un camino…
Hoy, doce años después, durante la extensión de Instintos y Decisiones Existenciales, volví a sentir emociones muy parecidas a las de aquella tarde frente a mi amado caribe.
Como si el tiempo se hubiera plegado por un instante para recordarme quién soy y por qué elegí este camino🙌🏼💛💫
Tras tres años de formación para ser facilitadora y después de abrazar las extensiones de Biodanza para Niños, Biodanza para Empresas y ahora Instintos y Decisiones Existenciales, puedo decir con el corazón abierto que la Biodanza es una invitación amorosa al reencuentro con uno mismo 🙏🏼✨
Es una conversación silenciosa entre el cuerpo y el alma.
Una forma de mirar hacia adentro con ternura.
Un acto de valentía que nos invita a soltar certezas y lanzarnos al vacío de lo auténtico.
No todos están dispuestos a emprender ese viaje interior, pero quienes aceptan el llamado descubren un tesoro inmenso: la alegría de estar vivos 🙌🏼💛✨💫
La semana pasada vivimos un retiro profundo de varios días apartados del ruido cotidiano para entregarnos por completo a las enseñanzas de nuestros queridos maestros, Verónica Toro y Raúl Terrén, quienes viajaron desde Argentina para compartir su sabiduría y también la compañía de Adri Macías quien viajó desde Suiza para acompañarnos y compartir su generosidad al ser el enlace para que fuera posible este encuentro.
A este llamado acudimos desde distintos rincones del mundo: Chile, San Francisco, Los Ángeles, Oaxaca, Veracruz, Durango, Ciudad de México, Puebla y muchos otros lugares que quizá mi memoria no alcanza a nombrar, pero que mi corazón sí recuerda.
Nos reunimos personas de distintas edades y distintos momentos de vida: jóvenes en sus veinte, treinta y cuarenta años, hasta maravillosos seres que están por entrar a sus ochenta años, todos con historias diversas, caminos distintos, unidos por una misma búsqueda: sentir más profundamente la vida🌀🙌🏼✨💫
Y entre tantas vivencias, la vida me regaló un instante que guardaré como una joya preciosa✨
De manera completamente inesperada, Verónica Toro, hija de Rolando Toro, creador de la Biodanza, me obsequió uno de sus libros y lo dedicó para mí.
Algunos regalos tienen un valor imposible de medir, no por el objeto en sí, sino por lo que representan en el alma de quien los recibe 🙌🏼✨
Para mí fue uno de esos momentos que llegan sin ser buscados y que a la vez se convierten en un símbolo de gratitud importante 🙏🏼✨💛
Entre abrazos, danzas, lágrimas, risas y silencios, volvimos a reconocernos todos como una tribu🌈✨
Gracias querida comunidad por este reencuentro.
Gracias por cada mirada que sostuvimos.
Por cada danza compartida.
Por cada historia que se entrelazó con la mía ♾️✨
La invitación sigue abierta para quien sienta el llamado🙌🏼✨
Porque la Biodanza no se explica; se vive.
Y cuando se vive, transforma🌀✨💫
Y así entre abrazos, miradas y danzas, sigo confirmando que la Biodanza es una de las formas más hermosas que conozco para honrar el milagro de estar viva 🌀💛🙌🏼🌈💫