16/09/2026
Almanaque 1/72.
Bael es el primer Rey del In****no. Comanda sobre sesenta y seis legiones de demonios y enseña el arte de la invisibilidad. Se le muestra con tres cabezas, la de un hombre, la de un sapo y la de un gato, y gobierna en el oriente, señor de la tempestad y de la fecundidad. Su nombre nace de la voz ba'l, que quiere decir dueño, señor. Bajo otros nombres se le ha llamado Belzebuth, Enlil, Bel, Pir Bub, Baal Zebul, Belcebú, y se le conoce como el dios de las tormentas, de las condiciones atmosféricas, del viento, de la lluvia y del aire. Se manifiesta en formas variadas, a veces como un hombre, a veces bajo todas las formas posibles a la vez. Vuelve invisible al invocador en el sentido de que los hechizos obrados quedan indetectables para cualquier otro invocador u oráculo. Concede conocimiento sobre las ciencias, asiste en el viaje astral, responde con verdad cuanto se le pregunta y favorece las conquistas del oficio. Sus dominios son las preguntas, el conocimiento, la magia y la invisibilidad. A él corresponde el Sol, porque reina en el oriente, allí donde el astro se levanta, y porque el Sol es el planeta de los reyes, del poder que manda y del fuego que sostiene toda vida, el mismo que rige a Aries, signo del que abre y encabeza, como Bael abre la fila de los espíritus. Se le ofrece olíbano, el incienso solar que desde los cultos más antiguos ha ardido ante lo sagrado y ante los reyes, cuyo humo abre el paso entre el que invoca y el que escucha, aclara la mente para recibir el conocimiento y purifica el recinto donde se obra. Y arde para él la vela amarilla, color del oro y del Sol, en la que se concentra la fuerza del entendimiento, de la palabra y del triunfo, la llama que despeja el juicio para preguntar bien y recibir respuesta, la luz que corresponde a un rey del conocimiento.