20/05/2026
En esta epoca dominada por el imperativo del rendimiento constante la siesta emerge como un gesto de profunda resistencia.
Dormir bajo la luz del día no representa pereza alguna sino una afirmación soberana del cuerpo contra la explotación voluntaria del yo. Mientras el sujeto contemporáneo se somete a la optimización incesante la siesta restaura un vacío fertil donde el pensamiento puede al fin respirar lejos de la tiranía de la productividad.
Byung Chul Han