18/04/2026
Desde la teoría de Janine Puget y Isidoro Berenstein podemos distinguir tres tipos de relaciones diádicas: amigos, amantes y pareja matrimonial, cada una con parámetros definitorios propios.
Si pensamos en el parámetro espacio-temporal, es posible diferenciar que en los amigos lo que predomina es la frecuentación: el buscarse cuando se necesita o cuando se piensa en el otro. En el caso de los amantes, lo característico es la habitualidad, donde el encuentro se vuelve un hábito que tiene un inicio y un fin, y que requiere ser pactado cada vez que ocurre. Por el contrario, en la pareja matrimonial lo que la distingue es la cotidianidad, es decir, el compartir el día a día, tanto en los acontecimientos grandes como en los pequeños, sin necesidad de pactar nuevos encuentros, ya que se presupone la vigencia constante del vínculo.
A partir de esto, cabe preguntarse: ¿desde qué tipo de relación diádica nos encontramos con cada uno de nuestros vínculos?, o bien, ¿es posible que creamos estar en un tipo de vínculo cuando en realidad estamos en otro?