24/07/2026
No sé si Alberto Israel Jasso era inocente o culpable. Tampoco lo sabes tú.
Y precisamente ahí está la reflexión.
Una sola acusación puede destruir una reputación. Pero también es cierto que una víctima real merece ser escuchada y protegida. Ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Como tanatólogo, este caso me recuerda que muchas personas no mueren únicamente por una enfermedad o un arma. Algunas mueren por el peso del miedo, del aislamiento, de la desesperanza, del juicio social y de la sensación de que ya no existe un futuro.
Vivimos en una época donde las redes dictan sentencia antes que los tribunales. Cancelamos antes de investigar. Defendemos o condenamos antes de conocer los hechos.
La presunción de inocencia no es un ataque contra las víctimas. Y escuchar a quien denuncia no significa declarar culpable a quien es señalado. Una sociedad sana debe ser capaz de proteger ambas cosas.
Quizá la pregunta no es de qué lado estás.
La pregunta es: ¿cuántas vidas más tendrán que romperse para que aprendamos a sustituir el linchamiento por la justicia y la indiferencia por la salud mental?
Si este caso te hizo reflexionar, compártelo. Tal vez hoy alguien necesita menos juicio... y más escucha. 🖤