23/10/2022
Esto es el colmo.
La comunidad médica está muy cansada, a muchos todavía no se nos olvida el abandono en tiempos de pandemia y nos quedó bastante claro lo reemplazable que somos para el sistema que solo necesita profesionales en “hacer lo que pueda con lo que tenga” y “dar la cara por la institucion”, con la “recompensa” de ser mal llamados ”héroes” y enhorabuena por “ponerse la camiseta”, no se puede hablar por todo el gremio, porque si habrá quien robe, pero los que de verdad roban desaparecen equipos de millones de pesos y quimioterapias, compran medicamentos a sobreprecio que llegan a la población a cuentagotas y a esos nos los veo en la cárcel, no el tiempo suficiente. Los hospitales públicos funcionan a fuerza de “tome esta receta y compre esto” (eso va desde medicamentos en tiempos de “bonanza” hasta jeringas en tiempos de pobreza), he visto compañeros traer las muestras que nos regalan, hojas blancas, hasta comprar un lonche a quien no alcanzó cena para que no tenga que aguantar a la mañana, trabajadoras sociales buscando descuentos y enseñando a la gente donde puede obtener tal o cual estudio a un menor precio, enfermeros comprar sus cintas y a veces hasta las agujas, y esa mística te da para seguir haciendo lo qué haces, cuando consideras que estás en el bando de los buenos, ¿Pero que tan “buenos” podemos ser si cerramos los ojos a las deficiencias graves a la hora de atender personas? Personas que cada vez vienen más enojadas porque se han dado cuenta que el sistema de salud les falla, y en su confusión y enojo recalan con el primero que sale a decirles “no hay”, no hay lugar, no hay medicamento, no hay ese especialista. Un sistema donde no tienes derecho a deprimirte o a tener ansiedad ante estrés extremo, ni a tener trastorno de déficit de atención, pero el que señala si tiene derecho a ser psicopata, narcisista, ególatra, con trastorno obsesivo compulsivo, mitómano o cosas peores, mientras le funcione al sistema.
Cada vez dan menos ganas de seguir siendo médico en este país.
Pero tambien es en parte nuestra culpa, por no exigir, por hacer caso omiso de nuestros pasantes mu***os y de la explotación laboral de internos y residentes, por hacer aún más pesada su estadía sin ofrecer academia de calidad, por la nula preocupación por su salud mental.
Manifiéstense, marchen, griten, háganse notar con su ausencia, ojalá podamos marchar con ustedes, y si me quedo a cuidar el hospital mientras no están tengan por seguro no habrá quejas, al contrario, ya que su causa es justa cuentan con mi apoyo.