15/06/2026
La inteligencia emocional✨se define como la capacidad de un individuo para identificar, usar, comprender y controlar la información emocional. De hecho, puede considerarse un recurso protector crítico que, además, se relaciona con la salud mental. Si bien durante el desarrollo de la Inteligencia emocional ✨son importantes un conjunto de factores como los genes, la cultura y diversos agentes de socialización, el entorno familiar y educativo cumplen un papel clave. Primeramente, es el sistema familiar donde los niños aprenden cuándo y cómo expresar sentimientos, manejar los conflictos y negociar diferencias. En segundo lugar, puede ser la guardería otro de los contextos sociales. Ahora, para conseguir la anhelada inteligencia emocional ✨, existen una serie de habilidades que ayudan a que el desarrollo emocional, desde muy temprana edad, vaya consolidándose.
El reconocimiento y la expresión facial son las herramientas claves que los pequeños usan para desarrollar su conocimiento emocional al inicio de su infancia.
A partir de los 2 años, se comienzan a utilizar etiquetas lingüísticas para nombrar las emociones básicas (ejemplo: alegría, enfado, tristeza y miedo) y entender la causa de dichas emociones. Así, un niño de 2 años puede decir “Estoy enfadado porque no puedo jugar” o “Estoy triste porque mi mamá se fue”, mostrando su capacidad de identificar y verbalizar tanto la emoción como su causa.
🦋Los niños a esta edad experimentarán grandes cambios intelectuales, sociales, emocionales y de aprendizaje que darán paso a una nueva forma explorar y entender aquello que les rodea.
Es crucial tener en cuenta que la educación integral no tiene que ver únicamente con el intelecto, sino que también hace referencia al sentimiento y la emoción, imaginación y acción emocional del niño. De este modo, considerar el desarrollo emocional en el proceso enseñanza-aprendizaje, será un presagio para un buen desarrollo infantil✨🧸♥️