06/10/2023
Me enfermé por querer ser fuerte ante mi duelo. 🤍
En el duelo existen muchas situaciones que nos conducen a no atender adecuadamente el propio proceso: el miedo de las personas al contacto con el dolor (lo que les impulsa a evitarlo y a llenar su vida de actividades), reprimir según qué emociones, centrarse más en el proceso de la familia que en el propio, o el miedo a la muerte que se hace real cuando alguien cercano fallece…
Puede darse procesos de ansiedad que incluyan ataques de pánico, mareos y fuertes somatizaciones físicas. La somatización se hace patente cuando no está habiendo una atención adecuada al proceso interno, tanto emocional como cognitivo. Es el recurso que tiene nuestro organismo para llamar la atención de lo que está ocurriendo y no estamos atendiendo. Por este motivo, deberíamos estar más agradecidos que enfurecidos con nuestro cuerpo cuando se resiente, ya que nos esta advirtiendo y, por lo tanto, haciendo un favor.
Todo esto hace que aumente la probabilidad de que el cuerpo se queje por sentirse enfermo como dolores difusos, sensación de tensión y agotamiento, dolores de cabeza, complicaciones gástricas… todas ellas relacionadas con el esfuerzo que está haciendo el organismo para afrontar la situación y que son sensaciones normales en la descripción diagnóstica del duelo.