19/08/2026
La herida de no ser elegida
La herida de no ser elegida no se sana consiguiendo que alguien finalmente te elija.
Se sana cuando dejas de organizar tu bienestar alrededor de esa espera.
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual podemos preguntarnos:
¿Qué estoy pensando cuando siento que no me eligen?
“¿No soy suficiente?”
“¿Qué hice mal?”
“¿Qué tengo que cambiar para que me quieran?”
Pero un pensamiento no es un hecho.
Aprender a cuestionarlo cambia también nuestra manera de actuar: dejar de perseguir respuestas, dejar de buscar aprobación y empezar a elegir conductas que sean coherentes con nuestro bienestar.
Porque sanar no significa convencer a alguien de que se quede.
Significa aprender a decir: “Que alguien no me elija no determina mi valor. Yo también puedo elegirme a mí.”