02/08/2026
La persona llega a terapia después de haber sido agredida y, en poco tiempo, la conversación deja de girar alrededor de la agresión para girar alrededor de ella: sus heridas, sus patrones, sus carencias y todo lo que "tiene que sanar". Así es como un problema político, social y cultural termina reducido a un supuesto problema individual. Y entonces aparece una de las formas más sofisticadas de culpabilizar a las víctimas: hacerles creer que la explicación del daño está dentro de ellas.
"Tienes que quererte más."
"Debes aprender a poner límites."
"Cuando sanes, dejarás de atraer ese tipo de personas."
Ese discurso desplaza el foco hacia quien sufrió el daño. La violencia existe porque hay personas que la ejercen y sociedades que prefieren revisar la historia de la víctima antes que cuestionar las condiciones que la permiten. Ninguna cantidad de trabajo personal inmuniza contra el abuso. La violencia puede alcanzar a cualquiera. Y la responsabilidad siempre será de quien decidió ejercerla.